Adeste, fideles fue compuesto en 1743
El villancico más conocido de España, cantado por famosos y traducido a más de cien idiomas
Campanas de Belén es la clásica canción de Navidad cuya grata musicalidad puede proceder de la repetición, en el estribillo, a principio y a final de verso
Este villancico se conoce también con el nombre de Campana sobre campana, y se ignora su autoría y la fecha de composición, aunque se sitúa a principios del siglo XX y se le atribuye una procedencia andaluza. Desde luego, es muy popular no solo en España, sino también en Hispanoamérica, y su letra ha sido adaptada a muchos idiomas.
Su grata musicalidad puede proceder de la repetición, en el estribillo, a principio y a final de verso -figura retórica que se conoce con el nombre de anadiplosis- de la palabra aguda «Belén», que bien podría sugerir el tañido de una campana; así como de la interrogación apelativa «¿qué nuevas me traéis?», verso que cierra el estribillo y termina en palabra aguda que rima en asonante /é/ con «Belén». Por otra parte, el sonido de las campanas tocadas por los ángeles es símbolo de alegría, al menos en las estrofas iniciales, en las que se anuncia el alumbramiento del Niño («verás el Niño en la cuna») y las ofrendas de los pastores («requesón, manteca y vino», y «mi corazón», en actitud de amorosa entrega).
Por lo general, del villancico se cantan las estrofas 1-4; a veces se añade la 5; y, en contadas ocasiones, la 6. Sea como fuere, los versos de todas las estrofas son octosílabos, y forman cuartetas asonantadas en los versos pares, cada una con su rima particular: /ú-a/ (estrofa 1: «una/cuna»); estrofa 2: /í-o/ («pastorcito/vino»); estrofas 3 y 4: /ó/ («dos/Dios» y «pastor/corazón», respectivamente); estrofa 5: /é/ («tres/padecer»); estrofa 6: /í/ («ir/morir»). Adviértase el carácter agudo de las rimas en las estrofas 3, 4, 5 y 6, que coadyuvan fuertemente a la musicalidad del texto, a la que, como antes apuntábamos, no es ajeno un estribillo formado por tres versos, el primero eneasílabo, y los dos restantes heptasílabos; un estribillo que se repite después de cada estrofa.
A partir de la estrofa quinta, cambia radicalmente el asunto del villancico, que hasta ese momento transcurre en el clima propio de los acontecimientos de Belén. Porque en la estrofa 5 se alude directamente a la Crucifixión («en una cruz a esta hora / el Niño va a padecer»), a la que el Niño está predestinado desde su nacimiento; y en la estrofa sexta se augura el martirio que padecerán muchos de los seguidores de Cristo (expresado metafóricamente: «Voy al portal por si el Niño / con Él me deja morir». Con todo, la sabiduría popular se ha centrado en las cuatro primeras estrofas, inundadas de alegría y, de hecho, «ha aparcado» en la mayoría de las versiones cantadas las dos últimas.
Campanas de Belén
y sobre campana una,
asómate a la ventana,
verás el Niño en la cuna.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?
[2] Recogido tu rebaño,
¿adónde vas pastorcito?
-Voy a llevar al portal
requesón, manteca y vino.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?
[3] Campana sobre campana
y sobre campana dos,
asómate a la ventana
porque está naciendo Dios.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?
¿dónde caminas, pastor?
-Le llevo al niño que nace,
como a Dios, mi corazón.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?
[5] Campana sobre campana
y sobre campana tres,
en una cruz a esta hora
el Niño va a padecer.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?
[6] Si aún las estrellas
[alumbran,
pastor, ¿dónde quieres ir?
-Voy al portal por si el Niño
con Él me deja morir.
Belén, campanas de Belén,
que los Ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?