Fundado en 1910
Una imagen de Haram el-Khalil desde el aire

Una imagen de Haram el-Khalil desde el aire

Nunca se ha excavado

Dónde está la tumba de Abraham, el primer lugar santo de la historia de la Salvación

En Hebrón se encuentra la cueva de Macpela, donde, según la Biblia, reposan Abraham, Isaac y Jacob, junto a sus esposas. Un lugar sagrado para judíos, cristianos y musulmanes

El santuario de las Tumbas de los Padres y Madres, también conocido como la cueva de Macpela, es uno de los lugares más antiguos y sagrados relacionados con la fe bíblica.

Según el capítulo 23 del libro del Génesis, Abraham compró a los hititas «la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, o sea Hebrón, en la tierra de Canaán», para enterrar en ella a su esposa Sara. El precio ascendió a 400 monedas de plata, y allí fueron sepultados también el propio Abraham, y posteriormente su hijo Isaac y su nieto Jacob, junto a sus esposas Rebeca y Lía, como se cita en el capítulo 49. Solo Raquel, la otra matriarca (segunda esposa de Jacob y hermana menor de Lía), fue enterrada «en el camino de Efratá», cerca de Belén.

Macpela, el primer lugar santo

Actualmente, el santuario de los Padres y las Madres se encuentra en Kiryat-Arba, en Hebrón, y conserva el testimonio de haber sido venerado durante siglos por las tres grandes religiones nacidas del tronco abrahámico. De hecho, en el idioma árabe local se conoce a Macpela como Haram el-Khalil, que significa «el Santuario del Amigo», en referencia a Abraham, a quien Dios mismo habría llamado «mi amigo» por boca del profeta Isaías (41,8).

Un dibujo de Haram el-Khalil de 1923

Un dibujo de Haram el-Khalil de 1923

Su ubicación en Hebrón, en la actual Cisjordania, ha provocado que su acceso haya variado notablemente según los vaivenes de la situación política de cada momento. Con todo, su estructura actual mantiene la ampliación que se llevó a cabo en época de Herodes el Grande, aunque hoy el templo se encuentra dividido en dos espacios diferentes y separados, donde se han ubicado una mezquita y una sinagoga, sin conexión entre sí.

Un lugar envuelto en misterio

El hecho de que el templo de Macpela no sea especialmente conocido, a pesar de su enorme importancia, no parece casual. Si bien el actual santuario está construido sobre la cueva original, su acceso ha estado tradicionalmente limitado durante siglos, y hasta 1967 los visitantes sólo podían acercarse parcialmente.

Hoy, el acceso y su custodia están bajo dominio musulmán, y a diferencia de lo que ocurre en los templos cristianos de Tierra Santa, las excavaciones arqueológicas que podrían corroborar su veracidad histórica han sido paralizadas.

Una decisión que no sólo mantiene al lugar bajo un aura de misterio, sino que además impide que judíos y cristianos se acerquen de forma masiva al santuario.

El sentido de la cueva

No obstante, las tres religiones confluyen en determinados momentos en el templo, y en distintas ocasiones unos y otros han explicado que el sentido profundo de la cueva es el de mostrar el poder de Dios, que saca vida de donde no la hay, como se refleja en la propia elección divina de los patriarcas y matriarcas: hombres débiles, mujeres estériles…

Paradójicamente, el primer lugar santo de la historia de la Salvación es una tumba, mientras que el más santo de los lugares de la fe bíblica, aquel en que aconteció el capítulo más sublime de esa misma Historia de la Salvación es, también, otra tumba… pero vacía: el Santo Sepulcro de Jerusalén. Porque, como señala el Catecismo, «en Jesús, Dios recapitula toda la historia de la salvación en favor de los hombres» y hace que las tumbas de los patriarcas no sean un final, sino una promesa: la de que el único Dios verdadero, Padre de Jesucristo, «no es un Dios de muertos, sino de vivos».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas