Fundado en 1910
J

Javier, Inés y Marcos, tres alumnos de la universidad San Pablo CEU que dedican parte de su verano a restaurar iglesiasCristian Marfil

Jóvenes, voluntariado y verano: la fórmula que funciona para evangelizar y revitalizar iglesias

Cada vez más estudiantes dedican parte de sus vacaciones estivales a involucrarse en iniciativas que les sacan de su rutina y su pereza. «Vale la pena», coinciden

Lo que antes era algo bastante exótico se ha convertido en una alternativa cada vez más demandada: jóvenes que destinan parte de sus veranos al voluntariado. Y muchos de ellos, además, repiten. Es el caso de Marcos García, Inés Toribio y Javier Lorenzo, tres alumnos de la universidad San Pablo CEU de Madrid que, durante 10 días de julio, marcharán con otros 65 jóvenes al Concejo de Cabrales, en Asturias. «Ahí vamos a ayudar a limpiar las iglesias y ermitas, a barrer, a pintarlas, a repararlas... Lo que podamos», explican.

Comenzaron hace tres veranos, de mano de su capellán, el sacerdote Daniel Rojo. «Éramos unos 25, pero al año siguiente nos apuntamos 50», rememoran. No solo recuperan templos; también «el sentido original de la tradición universitaria: una comunidad de docentes y discentes que conviven juntos, con fines antes todo educativos». Básicamente, al plan de los alumnos se suman cada vez más profesores, personal de administración, capellanes e incluso seminaristas. Ahora, ya tienen incluso su página web en la que explican el proyecto.

«La idea nace de los alumnos de la universidad y del padre Daniel Rojo, que es natural de allí, de Cabrales, y conocía las necesidades que tenían las iglesias: cómo estaban, en qué estado, el deterioro, la dejadez, las humedades que había en las parroquias...», enumera Marcos. «La idea es ayudar a que recuperen el esplendor que tuvieron en su día», agrega. «Vamos con ganas, con buena disposición, con compromiso», asegura este doctorando en Bioética.

«Una sorpresa para nosotros»

Pero no se limitan a arreglar edificios. «También queremos estar con las personas, y por eso por las tardes vamos a residencias de ancianos para acompañarles», explica Inés, alumna del grado de Medicina. «Están realmente deseosos de que vayamos allí con ellos», subraya. Ya lo han hecho otros años y «nos lo agradecieron mucho; fue una sorpresa para nosotros, nos acogieron muy bien». «Muchos de ellos están solos, sus familias viven lejos, y estar con ellos fue un regalo», asegura.

«Por las mañanas trabajamos durante cinco horas en las parroquias. Hay un equipo de construcción de allí que son los que se encargan de hacer bien las cosas, o sea de dirigirnos, y nosotros ayudamos como peones. Porque yo, por ejemplo, como alumno de Farmacia, no controlo mucho de construcción», reconoce Javier. «Pero bueno, es una oportunidad para aprender, porque allí hacemos de todo: desconchados, lijado de madera... lo que nos vayan diciendo», añade.

Los voluntarios también destinan parte del tiempo en visitar y atender a ancianos

Los voluntarios también destinan parte del tiempo en visitar y atender a ancianos

Pero, ¿qué es lo que lleva a un joven a dedicar diez días de su verano a coger la escoba para ponerse a barrer o la espátula para remodelar las paredes de una ermita? «Es una buena pregunta... Nuestro lema tiene cuatro palabras: servir, convivir, peregrinar y rezar, es decir, cosas un poco exigentes», explican los jóvenes. «No vamos a un festival de verano, sino a servir. Yo creo que los jóvenes vamos porque hay mucha necesidad de ponernos en acción: estamos todo el año encima del escritorio, encima de una pantalla, y uno ve Picos de Europa, y es una maravilla», apunta Javier.

Rascarse el bolsillo

«Creo que el éxito o el crecimiento tiene que ver mucho con el tipo de comunidad universitaria que se genera. Mucha gente repite, aunque tenga que volver a pagar, o sea que tenemos esa dimensión material que también nos rasca el bolsillo», agrega. «Habría que resaltar el hecho de que vengan profesores con nosotros. Viene gente que tiene sus familias, sus ocupaciones, sus publicaciones pendientes, y en ese sentido estamos muy agradecidos», añade Marcos.

Los tres jóvenes, durante su visita a 'El Debate'

Los tres jóvenes, durante su visita a 'El Debate'Cristian Marfil

A estos tres jóvenes les mueve fundamentalmente la fe, pero no a todos les ocurre lo mismo. «Para otros de los que vienen es una fe más humana o más horizontal: simplemente quieren ayudar. Vienen por eso y se encuentran con gente que es de misa diaria, y ellos vienen y lo respetan y. Pero eso quizás les hace cuestionarse», responde Inés. «Al final, como nos dice Herrera Oria, y también es uno de nuestros lemas, es más importante el espíritu de la acción que la acción en sí. Eso es lo que buscamos: que siempre haya un fundamento detrás de todo lo que hacemos», concluye Javier.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas