La fachada principal de la basílica de San Esteban
Esta iglesia catalana ha recuperado las esculturas de su fachada 89 años después de que fueran destruidas
Fue, como tantas otras, víctima de la furia iconoclasta de los radicales separatistas y de izquierdas en 1936, al inicio de la Guerra Civil
Tres son los momentos en la historia de mayor destrucción de patrimonio artístico español: la infausta Desamortización de Mendizábal (1836), la invasión napoleónica (1808-1814) y la Guerra Civil (1936-1939). En esta última, miles de templos y de objetos religiosos de incalculable valor fueron destruidos, incendiados o robados, perdiéndose para siempre. En las zonas que permanecieron sujetas a la República se concentró la acción destructora de milicias de izquierdas –comunistas, anarquistas y socialistas– y separatistas –aunque mucho más benigna en el País Vasco que en Cataluña–. En la archidiócesis de Tarragona, por ejemplo, se incendiaron todas las iglesias salvo una. Cataluña, junto con la Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla-La Mancha, fueron las regiones que más sufrieron la furia iconoclasta de estos grupos.
La fachada principal de la basílica de San Esteban de Olot (Gerona) acaba de recuperar su iconografía original. Han tenido que pasar casi 90 años para que las imágenes de san Esteban y santa Sabina vuelvan a sus hornacinas. Pero no se trata, claro, de las originales, que fueron destruidas al poco de comenzar la Guerra Civil, sino de unas réplicas que se colocaron el pasado martes. Las esculturas se han realizado en el taller de imaginería religiosa Art Cristià, siguiendo los modelos originales, según ha informado la diócesis de Gerona. En el caso de Santa Sabina, se ha podido realizar a partir de un molde original del escultor Manel Trayte (1908-1996). En el caso de San Esteban, se ha realizado la escultura a través del modelo del artista Modest Fluvià (1925-2015).
Parte del templo olotino fue incendiado durante la Guerra Civil, aunque se pudo salvar el archivo y la valiosa biblioteca. Se empleó para depositar en su interior obras de arte del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y, al finalizar la contienda, permaneció cerrado al público durante dos años hasta que se pudo proceder a su restauración. Entre las obras que atesora la basílica de San Esteban destaca una obra de El Greco, Cristo abrazado a la cruz; una lápida del siglo XIII que perteneció a una sinagoga o uno de los mejores retablos del barroco catalán dedicado a la Virgen del Rosario. Desde 2024 tiene la consideración de basílica menor, otorgada por el Papa Francisco.