El doctor Mario Alonso Puig, médico, escritor y divulgador
«Aunque Dios no existiera, es mejor pensar que existe»: el irrefutable argumento de Mario Alonso Puig
Si se trata de elegir entre creer y no creer, lo más sensato es ser creyente. «Es un bálsamo contra el dolor», asegura el exitoso médico y conferenciante
No se trata de tener fe «porque es más conveniente», pero creer conlleva más beneficios para la persona que no creer. Así lo ha defendido el coach Mario Alonso Puig, autor de varios libros que han sido auténticos éxitos de ventas y uno de los conferenciantes más reputados de nuestro país. «Aunque Dios no existiera –que, para mí, por supuesto, existe– viene mejor pensar que existe», defendía recientemente en el programa Herrera en Cope.
Según el médico y cirujano, «si piensas en un Dios que es bondadoso, que es infinitamente sabio y poderoso, de alguna manera, incluso en los momentos más difíciles, puede haber un sentido que ahora no soy capaz de ver». «Esto no te va a quitar el dolor», advierte, «pero todo lo que tiene un sentido, de alguna manera se convierte en un bálsamo para ese dolor».
El periodista Alberto Herrera le planteó las conclusiones de «un estudio de la Universidad de Harvard en el que han estudiado a personas conservadoras, progresistas, que han hecho una muestra lo más representativa posible, y una de las conclusiones a las que han llegado es que la gente que tiene espiritualidad, o la gente que cree en algo, es más feliz que la gente que no cree en nada».
«Claro, y esto tiene un sentido, independientemente de si una persona es religiosa o no», subrayó el médico y conferenciante. «Hay muchas cosas en la vida que generan un enorme dolor: una enfermedad, la pérdida de un ser querido, se arruina tu negocio y estás en bancarrota... Mil cosas que a todos nos pueden pasar y es parte de la vida», constató Alonso Puig. «Si nosotros no le damos un sentido que trascienda a lo inmediato; si no entendemos que hay un para qué que, ahora, no podemos entender, podemos caer en la desesperación», advirtió. «Entonces, desde el punto de vista incluso biológico, siempre es mucho mejor abrirse al misterio que caer en la desesperación», concluyó.