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Misa celebrada con el rito Mozárabe

Misa celebrada con el rito MozárabeCubicularios Zamora

La archidiócesis de Toledo impulsa el rito Hispano-Mozárabe, cuya liturgia está más viva que nunca

Aunque se desconoce el origen preciso de este rito, los historiadores han comprobado su íntima relación con la expansión del cristianismo en las provincias romanas de Hispania

Aunque desconocido para muchísimos fieles, España tiene el privilegio de contar con un rito litúrgico propio, aprobado por la Iglesia y que hunde sus raíces en una de las tradiciones religiosas más antiguas de Europa. Se trata del rito hispano-mozárabe.

Esta forma litúrgica, que es una de las más antiguas de la Iglesia, tiene su cuna y, sobre todo, su mayor resguardo en Toledo, la archidiócesis primada de España.

Ahora, la sede castellano manchega da un nuevo paso para custodiar, promover y cuidar del rito hispano-mozárabe, con un nombramiento de calado, el del sacerdote rondeño Salvador Aguilera López, Oficial del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, secretario personal del actual Cardenal Prefecto, quien ha sido designado por el Primado de España como delegado adjunto de la delegación diocesana para el Rito Hispano-Mozárabe.

El nombramiento ha sido dispuesto por el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, quien además señala que la motivación de esta designación se debe al «profundo conocimiento del rito y a los servicios ya prestados a la liturgia hispano-mozárabe» por el presbítero, quien continuará residiendo en la Santa Sede.

De hecho, Aguilera había sido nombrado por el Papa Francisco consultor del dicasterio para las Iglesias Orientales, cuyo prefecto es el cardenal Claudio Gugerotti.

Cuidado, promoción y difusión del Rito

En diciembre de 2013, el hoy arzobispo emérito monseñor Braulio Rodríguez creó la delegación para el rito hispano-Mozárabe para su cuidado, promoción y difusión. En esa misma fecha se nombró también a quien actualmente dirige esta delegación, monseñor Juan Manuel Sierra López, anteriormente oficial del dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos desde 2001 hasta 2013.

Este organismo se ocupa de mejorar las celebraciones litúrgicas y de fomentar la profundización de la espiritualidad mozárabe, que nace de la liturgia pero no se agota en ella.

Otra de sus funciones es la promoción del estudio de esta antiquísima tradición en sus dimensiones histórica, literaria, teológica, litúrgica y espiritual. Y para ello, cuenta con peritos consultores y con los «párrocos mozárabes», con quienes organiza jornadas de estudio.

¿Por qué proteger esta tradición?

Aunque se desconoce el origen preciso de este rito, los historiadores han comprobado su íntima relación con la expansión del cristianismo en las provincias romanas de Hispania. Así, los primeros cristianos de la península, herederos de la evangelización llevada a cabo por el apóstol Santiago y por san Pablo, celebraban la Santa Misa con su propia personalidad, y la tradición se fue instaurando como rito propio gracias a los Concilios Hispano-Romanos y Visigóticos, sobre todo en el tercero y el cuarto de ellos celebrados en Toledo.

Aunque el Papa Gregorio VII suprimió el rito mozárabe en 1080 para reunir a toda la Iglesia en torno a una única liturgia, este sobrevivió en algunas parroquias de Toledo, que hasta cinco años después seguían bajo el dominio de Al-Qádir, emir de la taifa. Para los cristianos conquistados, la liturgia y la espiritualidad hispano-mozárabe habían sido el ancla que les permitió mantenerse firmes en su fe. Por ese motivo, a ellos se les permitió continuar celebrando con esta forma litúrgica, mientras que las nuevas parroquias y la catedral debían aceptar el rito romano.

Con el correr de los siglos, sería el cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo, quien junto con el apoyo de Isabel la Católica recuperó de nuevo el rito. Cisneros editó el misal y fundó en la sede primada del arzobispo toledano la capilla del Corpus Christi para celebrar en ella la misa a la manera hispánica.

Como en el rito romano, el rito mozárabe divide la misa en tres partes: la liturgia de la Palabra, la plegaria eucarística y el rito de comunión. Lo que lo diferencia del rito romano es la manera peculiar de llevar a cabo estas tres secuencias esenciales de la Eucaristía.

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