Stefanelli entrega a León XIV el par de mocasines negros que solicitó, el mismo modelo que los que llevaba Benedicto
De Lech Walesa, Berlusconi o Bush, hasta Benedicto y León XIV: Adriano Stefanelli, el zapatero de confianza de los Papas
Mantiene intacta la pasión por este oficio manual que aprendió a los 14 años y, con sus manos, ha calzado a los hombres más influyentes del siglo XX. Pero, como cuenta a El Debate, su verdadera «satisfacción» reside en las estancias vaticanas
Desde su taller en pleno centro de Novara, en la región de Piemonte, un hombre lleva desde 1956 trabajando el cuero con una maestría que ha acompañado–literalmente– los pasos de algunas de las personas más influyentes del mundo. Adriano Stefanelli no es solo un zapatero; es el artesano que logró que la prestigiosa revista de moda masculina Esquire nombrara a Benedicto XVI como el hombre más elegante del mundo gracias a sus icónicos zapatos rojos.
La relación de Stefanelli con el Vaticano no nació de una estrategia comercial, sino de un gesto de empatía durante el Vía Crucis de la Semana Santa de 2004, en el Coliseo. Al observar un tropiezo de Juan Pablo II debilitado, el artesano sintió la necesidad de intervenir. «¿Qué puedo hacer para aliviar su sufrimiento?», se preguntó en ese momento. Y su respuesta fue hacer lo que mejor sabía hacer desde que tenía 14 años: unos zapatos.
Sin tener las medidas exactas, calculó una talla 44 y le envió un par de zapatos al Pontífice polaco en tono burdeos, tal y como relata a El Debate. El éxito fue tal que el secretario de Wojtyla, el cardenal Stanisław Dziwisz, le pidió que continuara su labor con el siguiente sucesor de Pedro.
El fenómeno del «zapato rojo» de Benedicto XVI
Si bien Juan Pablo II marcó el inicio, fue Benedicto XVI quien otorgó a Stefanelli fama mundial. La elección del color fue el detonante. El artesano, sin recibir más indicaciones de que el Papa alemán calzaba una 42 y que «no tenía ningún problema de pies», decidió hacer unos zapatos parecidos en color burdeos para Benedicto. Más tarde supo que él los quería «rojo, rojo, rojo», un tono que captó la atención de la prensa internacional. Durante mucho tiempo se especuló con que los zapatos del Papa alemán eran de la firma de lujo Prada, pero fue L’Osservatore Romano quien desmintió los rumores confirmando la autoría de Stefanelli.
Stefanelli entregando los icónicos zapatos rojos a Benedicto XVI
Con la elección del Papa Francisco, el desafío cambió. Debido a la necesidad de calzado ortopédico del Pontífice argentino —una especialidad que Stefanelli no realiza—, el artesano optó por enviarle un «par de zapatos simbólicos».
Pero el taller de Novara no solo ha servido a la Iglesia. Por las manos de Stefanelli han pasado encargos para figuras de renombre internacional, manteniendo siempre la fabricación completamente artesanal. Ha calzado a personajes como Silvio Berlusconi, George W. Bush, Barack Obama y su mujer, Michelle Obama. El líder polaco Lech Wałęsa también figuró entre sus clientes, a quien define como «una gran persona». De muchos de ellos recibió cartas personales de agradecimiento.
Calzando al Admor, máxima autoridad religiosa judía de Malta.
Continúa la tradición con León
Pero la tradición artesanal de Stefanelli no ha terminado con los grandes nombres del pasado, sino que encuentra su continuidad en la figura de León XIV. Este nuevo capítulo comenzó a fraguarse el pasado 29 de agosto, cuando en una primera audiencia privada el zapatero entregó al Pontífice un par de zapatos blancos grabados con el escudo pontificio, sin embargo, «él los quería estrictamente negros».
Los zapatos entregados a León XIV en la primera audiencia del 29 de agosto
La relación ha seguido estrechándose hasta el pasado 7 de enero, fecha en la que Stefanelli regresó al Vaticano para entregarle personalmente unos mocasines negros, el modelo específico que el Papa le había solicitado. Aunque el maestro de Novara confiesa que todavía no sabe si el Santo Padre los ha estrenado, su intuición le sugiere que el Papa reservará este calzado para sus próximos viajes, donde la comodidad de un zapato hecho a medida resulta incomparable.
A pesar de haber calzado a los hombres más influyentes del siglo XX, Stefanelli guarda un cariño especial por sus primeros trabajos para el Vaticano. Los zapatos que fabricó para Juan Pablo II descansan hoy en el Museo de Castel Sant’Angelo, un reconocimiento que el artesano define como una de sus mayores satisfacciones profesionales.