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Dos niños keniatas favorecidos por Manos Unidas

Dos niños keniatas favorecidos por Manos UnidasManos Unidas

Un misionero en Colombia: «Tengo 65 años, y no he vivido en paz un solo día de mi vida»

Manos Unidas presenta su nueva campaña, «Declara la guerra al hambre», con la que espera superar los 51 millones de euros en donativos para paliar la desnutrición que afecta a 673 millones de personas en todo el planeta

Los testimonios de los tres misioneros son crudos, desgarradores. El sacerdote colombiano Jesús Albeiro Parra lleva 35 años acompañando pastoralmente a pueblos indígenas del Pacífico. Su testimonio reverbera en el auditorio de la Asociación de la Prensa en Madrid, donde Manos Unidas ha presentado esta mañana su 67ª campaña y que este año lleva por título «Declara la guerra al hambre».

«Tengo 65 años, y no he vivido en paz un solo día de mi vida», ha reconocido lastimosamente el misionero colombiano. «Siempre hay un miedo, una incertidumbre. Y no es casual: es causal. Es un miedo provocado por los distintos gobiernos que hemos tenido», explica. «Grupos armados ilegales se disputan el control de ríos, caminos y fronteras. Allí donde el Estado no llega con derechos, llegan las armas. Muchas comunidades viven hoy confinadas, sin poder salir a pescar, sembrar o ir al médico por miedo a los combates o a las minas antipersona», prosigue.

Un comedor en Madagascar apoyado por Manos Unidas

Un comedor en Madagascar apoyado por Manos UnidasManos Unidas

A su lado, durante la rueda de prensa, se encuentra la religiosa mexicana Sandra Ramos. Las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, congregación a la que pertenece, dirigen la Escuela Profesional Técnica María Inés en Sierra Leona. La monja llegó a la nación africana en diciembre de 2018, «un país herido, pero no vencido». «Educar no es solo enseñar a leer y escribir: es abrir caminos, ofrecer alternativas y romper ciclos de pobreza que se repiten de generación en generación», defiende la misionera clarisa. Sabe bien de lo que habla: en su escuela se forman varios centenares de chicas sierraleonesas que, gracias a la labor de estas religiosas, sostenidas por Manos Unidas, salen adelante.

Las parroquias de toda España ya se han llenado con los carteles azules de Manos Unidas y su inconfundible logo. En todas las misas de los próximos días se pedirá la generosidad de los feligreses –y de cualquiera que pueda colaborar–. El reto es claro: superar los 51.189.299 euros de recaudación que se alcanzaron el año pasado. Los más de 68.000 socios y colaboradores de la ONG de la Iglesia seguirán, mientras tanto, declarando la guerra al hambre.

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