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Entrevista a Santiago Portas, autor de '70 veces 7'

Santiago Portas, autor de '70 veces 7'Manuel Herráez

Entrevista al directivo del Banco Sabadell

Santiago Portas: «El mejor libro para empresarios es la Biblia»

«Esa manera de liderar que nos enseñó Jesús es completamente coherente con todo lo que podemos aplicar en la empresa o incluso enseñar en cualquier escuela de negocio», sostiene el Director Nacional de Instituciones Religiosas y el Tercer Sector del Banco Sabadell

Nada más salir publicado, escaló hasta el número 1 en la sección de Ética Empresarial de las librerías en Internet. «Ha sido sin campaña de publicidad, tan solo el boca-oreja», reconoce un tanto perplejo Santiago Portas (Sevilla, 1974) al hablar sobre 70 veces 7, una obra breve pero cargada de sentido común y buenos consejos para «liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación». En menos de 80 páginas ha sintetizado sus más de 30 años como directivo de banca, ahora ocupando el puesto de Director Nacional de Instituciones Religiosas y el Tercer Sector en el Banco Sabadell.

La dedicatoria del libro ya es toda una referencia de lo que se va a encontrar el lector en las siguientes páginas: «A Dios, que guía e ilumina mi camino, y me concede la gracia de aprender a perdonar, servir y comenzar de nuevo».

– Algunos le dirán que eso del perdón está muy bien, pero que en el mundo de la empresa no vale, que en el mercado no se puede ser «bueno»...

– El libro es un cúmulo de experiencias de muchos años por diferentes empresas, donde he tenido la oportunidad de trabajar, de ser liderado y de liderar también proyectos. Esto me lleva a mí justamente a predicar lo contrario: que desde la verdad, que desde el perdón, la reconciliación, en definitiva, siendo guiados por el Evangelio, existe un liderazgo que es el auténtico y que no es incompatible con el mundo empresarial actual, con los KPI y con los resultados. Eso es lo que expongo en 70 veces 7.

– Pues muchos dicen que en el mercado impera la ley del más fuerte y que es la jungla... Que hay que dejar de lado las convicciones personales y guiarse sólo por el mayor beneficio de la empresa.

– Yo creo que el mundo empresarial no es la jungla como definición en sí. Es verdad que vivimos una época de prisa, donde queremos inmediatez; donde el resultado es lo que prima. Aquí hago ese paralelismo de qué nos dice el Evangelio sobre ese liderazgo, ese management que se aplica a las empresas hoy, para que lo pueda llevar al ámbito de los valores, al ámbito de la fe. Es saber servir al hermano como nuestro Señor servía a los apóstoles. Cuando Nuestro Señor se ciñe la toalla a la cintura, con ese poder que le confiere Dios –no el hombre más poderoso en ese momento en la tierra–, se arrodilla y le lava los pies a los apóstoles. Ese acompañamiento hoy es posible y existe un paralelismo.

La portada de '70 veces 7'

La portada de '70 veces 7'

Yo siempre en mi carrera esto lo he vivido. He dicho que el mejor libro de management de la historia es la Biblia. Y lo que quiero hacer aquí a través de este recorrido del Evangelio es precisamente ver que esa manera de liderar que nos enseñó Jesús y que predicó es completamente coherente con todo lo que podemos aplicar en la empresa o incluso enseñar en cualquier escuela de negocio.

– ¿Por qué 70 veces 7? ¿Hay que perdonar al jefe que te hace la vida imposible o al empleado que es un golfo?

– Liderar implica dirigir. Tenemos que tomar decisiones, tratar con personas y, al final, ahí es fácil equivocarnos. Este perdón, 70 veces 7, es la medida que le pregunta Pedro a Nuestro Señor. Yo hago este paralelismo con el ámbito de la empresa, acerca de ver al otro como un hermano.

– Además de ese versículo, ¿cuáles otros le llaman la atención como empresario y como católico?

– Siempre he llevado conmigo en mi carrera la parábola de los talentos. Una frase de San Josemaría Escrivá de Balaguer decía: Que no tengas una vida estéril, que dejes poso. Al final, es poner tus talentos al servicio de la misión desde el servicio, desde la reconciliación, desde el perdón, desde el discernimiento del saber acompañar y el saber guiar.

La humildad para dirigir

–También habla en su libro de la humildad. Habitualmente, la figura del jefe se ha asociado con la fortaleza, con nunca dar el brazo a torcer, con llevar siempre la razón. Parece que ha ido cambiando, ¿no cree?

– Yo creo que no ha cambiado. Cada vez se impone más esta humildad, que tiene mucho que ver con cómo acompañar, de cómo perdonar. La humildad es lo que verdaderamente hace que los equipos se cohesionen. Para ser servicial, hay que ser humilde.

Al jefe de esto es así porque soy el jefe y punto se le obedece, pero no cala. La humildad lleva a ver a las personas como personas. Acompañarlas, ir de la mano. Eso crea culturas más sostenibles y duraderas en el tiempo; hace que los equipos estén mucho más cohesionados y que todos den el mil por mil a la hora de abordar un proyecto.

Este libro, cuando al principio era un boceto y se lo mandaba a algunos amigos, me decían que era mucho de mi forma de de afrontar proyectos, de liderar. Yo, por ejemplo, en este libro veo a mi equipo con nombres: veo a Juan, veo a Albert, veo a Santi, veo a Marcos, veo a José María, veo a Cristina, veo a Lola. O sea, al final, cuando leo y releo el libro, veo a estas personas que están en mi camino.

– ¿Por qué ha querido escribirlo?

– Yo creo que es providencial. Yo soy providencialista. No sé calcular. Llevo nueve o diez años cogiendo notas de santos, de un sacerdote en una homilía, la propia experiencia vivida liderando y siendo liderado. Edité esas notas en un documento y, en este último año, que es cuando arranca este proyecto del libro, fui depurando ese contenido. Al final es lo que has vivido, lo que te ha calado y lo que has usado tú.

Casi que me doy cuenta de que el libro nace solo. Empecé a compartirlo también con mi entorno y fueron los demás los que me invitaron a publicarlo. Ha sido un camino reposado, un camino rezado y un camino desde la experiencia.

– Se lo habrán preguntado alguna vez: en la empresa, si no te queda otra que elegir entre ser fiel a tu conciencia u obedecer, ¿qué haces?

– Yo creo que hay que ser fiel a la conciencia y ser coherente con nuestros valores. No es fácil. El camino que marca 70 veces 7 no es fácil, pero siempre hay que ser coherente. Si a eso faltamos, estamos perdiendo lo principal. Al final, la coherencia lleva a proyectos a largo plazo y a implicación de personas. Lo otro no tiene un recorrido, o tiene un recorrido muy corto.

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