Fundado en 1910

El padre Ayala, «el banquero de los pobres»

Fue forjador de hombres, donde la educación y el apostolado social deberían de ser ocupación principal. Y también puso el acento en el apostolado de la palabra, en el de la prensa y en la acción política

El padre Ayala

El padre Ayala promovió la que él llamó «pedagogía activa»ACdP

El padre Ángel Ayala y Alarcó, SJ nace en Ciudad Real el 1 de marzo de 1867 y falleció en Madrid el 20 de febrero de 1960. Estudió el bachiller en el colegio de Santo Domingo en Orihuela (Alicante). Filosofía y Letras en la Universidad de Londres, y Derecho en la de Deusto. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1892. Se ordenó sacerdote en Sevilla el año 1903.

Fundador del Colegio de Areneros de Madrid, cuya construcción comenzó en 1905 y las clases en 1909. Un año antes, en 1908, se inició en la docencia para obreros, es decir, las Escuelas Nocturnas. Las clases en el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI), para los ingenieros, comenzaron en 1911. Además del bachillerato y la ingeniería, en Areneros se estudió la Carrera Militar. Durante cuatro cursos, hasta 1975, impartí clases de Derecho al Grupo Premilitar del ICAI. Su Medalla de Oro, un alto honor, me la impuso, el día 23 de mayo de 1975, Don Luis Arévalo Pelluz, Almirante de la Armada Española.

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) fue fundada por el Padre Ángel Ayala en 1908, con ocho jóvenes de la Congregación Mariana de «Los Luises». El cardenal Herrera era uno ellos. Y sería el primer presidente de la Asociación. El Padre Ayala pidió a monseñor Vico, nuncio de Su Santidad, que éste la bendijera. Era Papa San Pío X. El mismo que bendijo a la Virgen de los Buenos Libros, y a la que concedió varios privilegios e indulgencia plenaria in articulo mortis, para quienes la invocaran (13 febrero 1910), quedando agregada a la Sacrosanta Patriarcal Basílica de Santa María la Mayor de Roma (Prescrito de 13 diciembre 1914).

Una espiritualidad sólida

En Ciudad Real fundó un seminario para los Jesuitas en el solar de su casa familiar. Y lo dirigió desde 1911 a 1919. Allí promovió la que él llamó «pedagogía activa», abierta a muchos campos del saber y de las artes, potenciando las cualidades de cada alumno, pero sólida en su espiritualidad. Gran parte de las obras escritas del Padre Ayala están dedicadas a la juventud, y entre ellas cabe destacar: Consejos a los jóvenes y Consejos a los universitarios. El P. Ayala fue forjador de hombres, donde la educación y el apostolado social deberían de ser ocupación principal. Y también puso el acento en el apostolado de la palabra, en el de la prensa y en la acción política.

José Luis Gutiérrez, que ha dirigido la nueva edición de sus Obras Completas en la BAC, ha escrito que: «Perteneció Ayala a la ejemplar y numerosa serie de los grandes limosneros de la Iglesia… Vivió y actuó como auténtico banquero de los pobres. Nada retuvo. Todo lo distribuía». Y eso pedía a los propagandistas: que protegiéramos a los pobres y los enfermos, en los que teníamos que ver a Jesucristo. Es lo mismo que decir: «En el rostro del enfermo está el rostro del Señor» (Benedicto XVI). Y al igual que el Papa Francisco, que nos pedía «que salgamos a la periferia para ayudar a los más débiles, a los pobres, enfermos y a todos los que sufren», el P. Ángel Ayala mandó a los propagandistas, con Ángel Herrera Oria al frente, a dar mítines, a llevar el mensaje de Jesús, con desparpajo, a todas las gentes. Sigamos el consejo. Actuemos con el ejemplo. Demos gracias a Dios por el regalo de este Padre bueno.

Francisco Rico Pérez es profesor emérito de la universidad Complutense de Madrid

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