Kacper Tomasiak posa con sus esquís y su medalla tras ganar su primera medalla
El sorprendente gesto del esquiador polaco de 19 años que ha ganado tres medallas olímpicas
El saltador de esquí Kacper Tomasiak conquista dos platas y un bronce en los JJ.OO. de Milán-Cortina, y algunos le comparan con Juan Pablo II
kacper Tomasiak acaba de hacer historia: es el primer polaco en ganar tres medallas en unos juegos olímpicos de invierno. En Milán-Cortina d'Ampezzo 2026 ha conseguido dos platas y un bronce en salto de esquí. Su fe, talento y vida interior son las claves de su éxito.
El pasado 9 de febrero, en Val di Fiemme (Trentino-Alto Adigio, Italia) Tomasiak ganó su primera medalla de plata en los juegos, en la modalidad de salto «Trampolín normal individual». Así, se convirtió en el saltador de esquí más joven desde Albertville 1992 en ganar una medalla olímpica en una prueba individual. También se convirtió en el medallista polaco más joven de la historia en los Juegos Olímpicos de Invierno. Lo logró a la edad de 19 años y 25 días, superando al también saltador de esquí Wojciech Fortuna, que ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Sapporo 1972 a la edad de 19 años y 193 días.
Tomasiak posa con su medalla y trofeo tras ganar la medalla de plata
El 14 de febrero, ganó una medalla de bronce en la modalidad de salto Trampolín grande individual. Dos días más tarde, emparejado con Paweł Wąsek, ganó una medalla de plata en el evento Trampolín grande por equipo. Gracias a estas medallas, se convirtió en el cuarto atleta olímpico polaco —y único hombre— en la historia de su país en ganar tres medallas durante unos Juegos Olímpicos, junto a las atletas Irena Szewińska , Otylia Jędrzejczak y Justyna Kowalczyk.
Final de salto de esquí el pasado día 9
«No ha enterrado ninguno de sus talentos»
Más allá de sus récords, ha atraído la atención la señal de la cruz de Tomasiak antes de cada salto. «Kacper vino y me dijo que sería bueno agradecer a Dios por estas medallas», declara a OSV News el veterano capellán olímpico polaco, el padre Edward Pleń. «Fue una misa llena de gratitud a Dios y a Kacper», revela el sacerdote. «La acción de gracias más hermosa por una medalla es cuando se colocan en el altar y, durante la elevación, Dios mismo viene a ese altar y mira no solo esas medallas, sino sobre todo el hermoso y puro corazón de Kacper», explica.
El padre Pleń afirma que la humildad de Tomasiak es sorprendente: «Incluso después de ganar tres medallas olímpicas, [Tomasiak] sigue hablando de mejorar su técnica y considera el éxito como una responsabilidad más que como una confirmación de su grandeza personal». Al capellán Tomasiak le recuerda a San Juan Pablo II: «Ha recibido muchos talentos de Dios y no ha enterrado ninguno», dice Pleń.
El padre Pleń y Tomasiak, antes de la celebración eucarística
Un medallista parroquiano
La fe de Tomasiak se hace más visible no en sus declaraciones, sino en sus hábitos diarios, como su servicio como monaguillo y su fuerte vínculo con su comunidad parroquial en Bielsko-Biała, al sur de Polonia. El atleta olímpico participó en la procesión del Corpus Christi en esta ciudad de la provincia de Silesia.
«Es un ejemplo de que pertenecer a la Iglesia y participar activamente en ella no se contradice con la vida cotidiana ni con el éxito», dijo Pleń. «Para muchos jóvenes, eso es importante». El testimonio de Tomasiak es particularmente significativo en una generación que a menudo ve la fe como algo privado o desconectado de la vida profesional. «La fe no es algo que se exhibe», afirma Pleń.
Paweł Wąsek (izda.) y Kacper Tomasiak (dcha.), celebrando sus medallas en Val di Fiemme (Italia)
Da ejemplo con su vida
El padre Pleń cree que Tomasiak seguirá con los pies en la tierra, a pesar de su creciente fama internacional, y destaca que su futuro próximo estará basado en «la confianza en Dios». «No tienes que proclamar a viva voz que amas a Jesús», observa el sacerdote. «Quienes observan tu vida empezarán a preguntarse por Jesús. Y esa es la mayor victoria», concluye.