Fundado en 1910

Pablo Sánchez Garrido, durante su entrevista en El Debate

Entrevista a Pablo Sánchez Garrido, postulador de la Causa de beatificación de Ángel Ayala, SJ

«El padre Ayala se volcó en la formación de líderes católicos, ya fueran obreros, políticos o intelectuales»

El viernes dio comienzo en Madrid la fase diocesana del proceso de beatificación del jesuita Ángel Ayala Alarcó, fundador de la ACdP y de 'El Debate'

Es la persona que está detrás del proceso diocesano de la causa de beatificación del padre Ángel Ayala Alarcó, SJ, cuya apertura tuvo lugar el pasado viernes. Pero esa es solo una de las ocupaciones de Pablo Sánchez Garrido, licenciado en Filosofía y doctor por la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense. Además, es profesor de Filosofía Moral y Política, Doctrina Social de la Iglesia e Historia del Pensamiento Político en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Actualmente es secretario nacional de Causas de Canonización y director del Centro de Documentación e Investigación (CEDINFOR) de la de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).

- ¿Cuándo comienza la causa del fundador de la ACdP?

– Bueno, todas las causas empiezan por la constatación de una fama de santidad. Y, en este caso, el instituto que él fundó, la Asociación Católica de Propagandistas, como parte actora que impulsa el proceso de beatificación –desde la convicción de que el padre Ayala fue alguien santo–, presenta el caso. Pero luego es la Iglesia y, en definitiva, Dios, quien canoniza a un santo.

– Se refiere usted a la fama de santidad del padre Ayala. ¿En qué se percibía más especialmente?

– Del padre Ayala destaca la formación espiritual. Fue una persona que, en la primera parte de su vida, se volcó en la fundación de grandes obras educativas, sociales y religiosas. En la segunda parte de su vida se volcó en su faceta de religioso que forma a otras personas, tanto a otros religiosos –fue maestro de novicios jesuitas– como también a laicos. Hoy los llamaríamos líderes, pero entonces hablaban de 'minorías dirigentes'. El padre Ayala se volcó en la formación de lo que serían líderes cristianos, líderes católicos en todos los ámbitos, ya fueran obreros, ya fueran políticos, educadores, profesores, intelectuales, de toda índole. Todos los que iban a verle, a veces haciendo cola en su celda de Areneros, desde la convicción de que era un hombre de Dios y de que, en definitiva, era un hombre santo.

– 'Minorías dirigentes'... Es una idea que recuerda a Ortega y Gasset, contemporáneo del padre Ayala...

– Efectivamente, es una idea que estaba en el ambiente, tanto las masas como los líderes. Hubo toda una teorización en politología sobre las masas y sobre los líderes. En este caso, yo creo que viene incluso de más atrás, porque el padre Ayala no es que lo tome de Ortega y Gasset, sino que más bien lo toma de esa formación que venía haciendo la Compañía de Jesús de líderes, de aquellos estudiantes –vinieran de la familia que vinieran– que tenían mayores cualidades, tanto en su oración y en su vida de piedad como en sus cualidades para llevar la fe a al ámbito público. Ahí crearon numerosas academias de literatura, congregaciones marianas, etcétera, de donde, por ejemplo, sale el propio Ángel Herrera Oria.

Fundador de 'El Debate'

– Herrera Oria y el padre Ayala, que fueron los fundadores de este periódico, 'El Debate', en 1910...

– Efectivamente, Ángel Herrera fue decisivo en la fundación de El Debate, pero antes que Ángel Herrera, el padre Ayala ya llevaba años, desde aproximadamente septiembre de 1908, o sea, antes de que se fundara incluso la propia ACdP, intentando crear una rotativa católica en colaboración con el nuncio Antonio Vico. De hecho, hay pruebas abundantes, de cartas enviadas a la Santa Sede, en concreto con el secretario de Estado, el cardenal Rafael Merry del Val. También hay numerosas cartas en las que se ve que intentan comprar un periódico ya existente, incluso se habla del ABC, aunque, finalmente, va a ser El Debate,

El padre Ayala se ocupa tanto del ámbito material, de la recopilación económica –con otro compañero suyo de Deusto, José María Urquijo–, y con el propio nuncio Vico. Sus hermanos también aportan capital inicialmente, y después ya entra Ángel Herrera, en la faceta más próxima al reflote del diario. Pero ambos, tanto Ayala como Herrera, fueron decisivos en la fundación de lo que hoy es El Debate.

– El viernes se abrió la causa diocesana. Explíquenos en qué consiste.

– Bueno, la fase diocesana es la fase en la cual se recopila toda la documentación necesaria para el avance del proceso. Ahí trabaja la Comisión Histórica: un equipo de peritos que recopila toda la documentación del padre Ayala (civil, religiosa, desde su nacimiento hasta su fallecimiento...). Y, por otro lado, trabaja también el Tribunal Eclesiástico en la recopilación de los testimonios. Toda la fase testifical se basa en personas que pudieran conocerlo, directa o indirectamente, y que testifiquen ante el tribunal. Todo eso se recopila.

Son declaraciones que a veces pueden también ser negativas, orientadas a, a saber si realmente estamos ante una persona de virtudes heroicas y, por tanto, que también pueda abrirse el proceso de milagro, que ya es posterior, del cual deriva la declaración de beato.

La fase diocesana se abre en el lugar donde muere el siervo de Dios y donde están la mayor parte de los testigos y de la documentación. Cuando concluye, se cierra el proceso diocesano y se envía toda la documentación a Roma, donde el postulador romano es el encargado de hacer, con toda esa documentación, lo que se llama positio. Es una especie de tesis doctoral que recopila toda la vida, todas las virtudes del siervo de Dios, orientada a la declaración como venerable.

Cuando concluye ese proceso y es aprobado, tras pasar por todas las fases que tiene que atravesar en Roma, el Santo Padre emite el decreto de virtudes heroicas y es declarado venerable. En paralelo, puede darse comienzo al proceso de milagro. Si se constata un hecho sobrenatural, se inicia el proceso de milagro, también en el lugar donde se haya producido, con todas las pruebas periciales médicas, de toda índole, hasta que la Santa Sede reconozca el carácter de milagro. Eso, para la declaración como beato. Para la declaración como santo, es necesario un segundo milagro posterior al reconocimiento del primero.

«El apóstol de la alegría»

– De todos esos testimonios y anécdotas que usted conocerá, cuéntenos una que le haya llamado especialmente la atención sobre el padre Ayala.

– Hay muchas, muchas anécdotas del padre Ayala, y muchas frases suyas. Desde la frase fundacional de la asociación, Vamos a ver lo que el Señor quiere de nosotros, que es muy reveladora de su carácter y de lo que va a ir haciendo en cada momento para mayor gloria de Dios. No olvidemos que estamos ante un jesuita y un pedagogo. Él defendía aquello de que la letra con sangre entra... pero decía: «No la sangre del estudiante, sino la del profesor», que se tiene que dejar la piel por el alumno.

Después, hay uno de sus últimos libros, por ejemplo, cuyo título dice todo sobre el padre Ayala: Pensamientos de un viejo con sentido del humor. Su espiritualidad es el apostolado de la alegría. Él quiso ser un apóstol de la alegría, y eso lo refleja en muchas de sus obras y también en el trato que tuvo con las personas que se acercaban para ser dirigidas por él.