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Eduardo Brunet y Rafael Olmedo en la redacción de El Debate

Eduardo Brunet y Rafael Olmedo en la redacción de El DebateManuel Herráez

Eduardo Brunet y Rafael Olmedo, autores de 'Retiros de Emaús'

«En cada retiro de Emaús hay 60 'caminantes' de media y se producen 59 milagros patentes»

Hay listas de espera para acudir a una de las tandas: «Se producen cientos de conversiones y hasta sanaciones físicas»

Un experto en financiación sostenible y un licenciado en Ciencias Físicas e Ingeniero Técnico Aeronáutico escriben a cuatro manos el primer libro sobre los retiros de Emaús, el método de primer anuncio que ya han hecho decenas de miles de personas en España. Eduardo Brunet lo realizó en 2014, y Rafael Olmedo dos años después. «Nos pidieron que redactáramos Retiros de Emaús (Almuzara), que es el primero que se ha escrito en el mundo sobre este método», revelan durante su visita a la redacción de El Debate.

– ¿Y cómo acaban ustedes yendo al retiro?

Eduardo: Pues yo creo que es por alguien que te conoce, que te quiere, y te hace un regalo: Oye, ¿has pensado en hacer el retiro Emaús? Yo personalmente dije que 'no' cuatro veces... Pues sí, he oído hablar, pero no lo necesito en este momento. Hasta que, como a todos, el Señor te encuentra en el momento en que vas a decir que sí, y el resto pasa. Yo camino en el 2014 y luego, gracias a Dios, mantienes la conexión no solamente en los grupos o en la parroquia, sino sirviendo.

Rafael: Yo llegué por mi mujer... Había caminado un mes antes. En ese momento teníamos tres niñas. Me dijo que había sido una experiencia muy bonita y que merecía la pena. Y yo veía la oportunidad de irme un fin de semana de casa y descansar... Necesitaba desconectar un poco de lo que tenía en casa... Es verdad que siempre he estado muy metido en la iglesia y el tema de los retiros siempre lo he conocido. Este era un retiro diferente, pero yo no lo sabía.

La portada del libro de Brunet y Olmedo

La portada del libro de Brunet y OlmedoAlmuzara

– ¿La forma en la que salieron del fin de semana era muy distinta a como entraron?

E: Bueno, eso cada uno... Yo creo que hay un cambio. Creo que es, más o menos, un milagro donde, digamos, se manifiesta el amor de Dios de muchas maneras, en muchos momentos, y a cada persona con una intensidad especial que no es uniforme. Encuentras a mucha gente que dice que le ha cambiado la vida, y es verdad que hay auténticos milagros de transformación en apenas 72 horas. Y luego, lo más común es que se abre el corazón, y ahí entra el Señor. A veces, con tormenta y relámpagos, y otras veces, con un viento suave.

El camino de Emaús es un camino de ida donde los discípulos de Emaús tiene un encuentro. Pero hay un camino de vuelta: Vuelven corriendo a Jerusalén después de la experiencia a comunicar la resurrección, la alegría, lo que han vivido ellos, y acaban mártires. Es decir, hay una misión después del camino a Emaús. Ahí es donde yo creo que hay una mayor transformación.

R: En mi caso, realmente el retiro fue una experiencia muy bonita, pero si se hubiese quedado en eso, si no hubiese venido todo lo que vino después, pues ese retiro se habría quedado en poco. Te permite volver a mirarte dentro: lo que llevas, esos anhelos que ya tienes muy enterrados, encuentras nuevas respuestas a preguntas que ya casi habías abandonado, a las que ya no dabas respuesta. A partir de ese retiro, hice cosas que yo antes no hacía: Empecé a escuchar las canciones que habíamos oído en el retiro... ¡Fíjate, en una cosa tan sencilla como poner una canción que habla de Dios y, de pronto, se convierte en la banda sonora que te acompaña en el coche! El evangelio del día de pronto se convierte en una reunión en la que te vuelves a encontrar con la gente que ha caminado contigo y, poquito a poco, sin darte cuenta, pequeños momentos que dedicas a Dios empiezan a llenar el día.

Eduardo Brunet es experto en financiación sostenible

Eduardo Brunet es experto en financiación sostenibleManuel Herráez

– Y, años después, decidís plasmar esas experiencias en este libro.

E: ¡No decidimos absolutamente nada! Este libro es un milagro de la Providencia. Ni Rafa ni yo jamás nos lo planteamos. Por cuatro rebotes nos llegó... Prácticamente dijimos que no, que no íbamos a escribir ningún libro. No somos, ni hemos sido líderes de Emaús pero, en Emaús, en este trato con el Señor vas entendiendo sus voces, y dices: Mira, yo esto no lo he buscado. Me ha venido a buscar. Yo no estoy capacitado. Ya me capacitará él. Y, bueno, pues decimos aceptar el reto y escribirlo desde el corazón de nuestra propia experiencia.

R: Fue tal cual. Llega un momento en el que aprendes a no ponerle frenos a las cosas del Señor. Te das cuenta de que cuando Él quiere hacer algo contigo, lo mejor es dejarse hacer, porque es verdad que te hace temblar las canillas. Pero una vez que te abandonas y te dejas hacer, lo que recibes es tanto que cada vez aprendes a soltar más. Hacer el libro fue el proceso de haber ido soltando, de haber ido confiando en las cosas que te va mostrando el Señor. Y este –que era un reto aparentemente muy grande– lo cogimos como si hubiese sido un reto muy pequeño hace años, porque el reto más grande ahora ya no te parece tan grande, después de que has ido acumulando pequeños retos durante mucho tiempo.

– Por las personas que he ido conociendo que han hecho Emaús a lo largo de estos últimos años, diría que el secreto de su rapidísima propagación en España ha sido el boca-oreja...

R: El secreto de Emaús es que enciende luces, enciende corazones. Nos pasa constantemente que hay personas que iluminan una sala cuando entran. De alguna manera, transmiten algo especial, y no necesitan decir nada ni hacer nada: simplemente, por lo que llevan dentro, desprenden un brillo especial que es irresistible. Yo creo que eso contagia y, de alguna forma, no hace maestros; es decir, no hace gente que luego sale a dar grandes predicaciones o exhortaciones. Lo que haces es pequeños testigos o testigos de un amor que al final es imposible no transmitirlo. Y el que ve eso, al final dice: Yo eso lo quiero para mí.

E: Hay mucha gente que camina porque quiere lo mismo que está viendo en esa persona. La ve transformada, le cambia la mirada, y quiere lo mismo. Ahora está pasando una cosa espectacularmente bonita: Hombres maduros que van al retiro no ya por su esposa, sino por sus hijos. Les dicen: Papá, tienes que hacer Emaús, y van y lo hacen. Es muy bonito.

Rafael Olmedo acumula 35 años de experiencia en innovación tecnológica como científico y emprendedor,

Rafael Olmedo acumula 35 años de experiencia en innovación tecnológica como científico y emprendedor,Manuel Herráez

– Dentro de estas transformaciones que ven, elijan dos casos que les hayan llamado especialmente la atención.

E: Es que son miles... En cada retiro retiro hay 60 caminantes de media, y hay 59 milagros patentes. Quizás, lo más llamativo que he visto es cuando fuimos a abrir Emaús en Noruega, en Oslo. El 35% de los caminantes eran protestantes, y el resto agnósticos...

– Un momento, ¿Noruega? ¿Cómo surgió la ocasión de comenzar allí Emaús?

E: Bueno, pues tenemos, gracias a Dios, un embajador español ahí que es estupendo. Estuvo trabajando con una base pequeña de personas. Y fuimos desde la parroquia del Cristo de la Misericordia de Boadilla del Monte (Madrid). Fuimos todo un grupo de veteranos, personas que ya habíamos servido y liderado. Tras la primera noche, por la mañana vemos que no están en sus habitaciones, ¡que nos faltan 40 personas! No me fastidies, que se han ido, qué desastre. Y, buscándolos, los 40 estaban en la capilla del Santísimo... No les habíamos dicho siquiera que había capilla del Santísimo...

Pues una de estas personas tuvo una conversión y una sanación milagrosa... Además, es un médico súper conocido allí. Tenía un trauma en la espalda y, en la capilla, dio testimonio de que sintió un calor, una efusión del Espíritu Santo y, desde entonces, no ha vuelto a tener un dolor...

R: Yo no te podría contar una sola... Primero porque, en Emaús, ya sabes que hay una cierta confidencialidad. Se trata de entregar un regalo cerrado para que cada uno lo descubra. Pero hay gente que estaba muy, muy alejada de la Iglesia, muy contraria y que, según llegaba al retiro, quería irse. Decían: Esto no es para mí, pero que luego, en un momento dado, acceden a a intentarlo. Es gente que está muy dañada, que viene muy tocada. En esa gente quizá es más visible ver el resultado de Emaús, porque pasan de un estadio muy, muy, muy muy deteriorado –espiritualmente deteriorado–, y la transformación es muy grande.

Pero, para mí, quizá lo más bonito de Emaús es cómo actúa Dios en la tibieza, porque es lo más normal. Esas personas que, de alguna forma, pues sí, somos católicas, pero somos de misa el domingo, somos católicos y hacemos y decimos cosas diferentes, pero nuestra vida no es muy coherente. Lo que hace el retiro es agitarnos. Yo he visto cómo muchas, muchas personas han salido de esa tibieza para vivir con una alegría y con una entrega inmensas. Han dejado de sentir simplemente una idea de la fe y la han bajado al corazón, pero después han sabido llevarla de nuevo a la cabeza para transformar toda su vida. Es decir, no solamente hacer un encuentro emotivo, sino realmente transformar toda su persona.

El peligro de la emotividad

– Ahora que cita precisamente la palabra emotivo: Una de las críticas a los nuevos movimientos, o grupos, o métodos, o llámenlo cómo mejor se adecúe, es el tema del emotivismo. Hace apenas 15 días que los obispos sacaron una nota alertando sobre ello. Algunos señalaron entonces a Hakuna, Effetá y Emaús...

E: De hecho, la leímos en grupo. Yo le dediqué tiempo, pero hay que decir varias cosas. Uno: en la carta no menciona absolutamente a nadie; habla del emotivismo, y con mucha razón. Yo creo que es totalmente cierto el enfoque. Pero yo, leyendo la nota de los obispos, jamás me sentí aludido. Emaús no es una emotividad que se acaba en la emotividad; es un abrir el corazón para que entre el Señor y eso te lleve a un camino, a una misión que es para toda tu vida y que tiene que desplegarse en el resto de tu persona.

R: Además, creo que, efectivamente, hay que alertar sobre la emotividad, porque nos podríamos quedar en eso, en una primera conversión muy emotiva, muy de efectos especiales. Esa primera conversión es importante para que nos agite, porque necesitamos que algo nos agite, pero después de eso viene una un camino que es mucho más pausado, menos visible, más profundo, más interior de cada uno. Y ese camino muchos abandonan... Los tres pilares son la comunidad, los sacramentos y la oración.

En el momento en que te falta esa comunidad en la que poder apoyarte porque el grupo no te viene bien, porque no te apetece ir, es más fácil que ese proceso no se continúe y te quedarías simplemente en esa emotividad.

E: Ojo, que Emaús no es un movimiento. No; es parroquia pura y dura. Es un retiro que sigue unas dinámicas, unas reglas más o menos establecidas y que cada parroquia es absolutamente libre de hacerlo o no, y que no implica tu adscripción a esa parroquia, sino que, a partir de ahí, sigues adelante.

R: Al final es como cuando te enamoras, que tienes es un flechazo. Pero el amor que te permite estar con esa persona durante toda la vida es diferente. Es un amor más maduro, más aterrizado, más vivido. Es exactamente igual. Necesitamos esa emotividad como puerta para abrirnos a eso. Pero luego hay que tener esa constancia, y esa dedicación, y esa fortaleza de mantenerse en el camino y no abandonar a la primera de cambio.

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