Fundado en 1910
Javier Borrego

El Cerro y el Valle

Hace casi un siglo que este brutal sacrilegio ocurrió en nuestra España. Por favor, que no volvamos a vivir estas barbaridades.

El Consejo de Ministros ha retirado (revocado) la Gran Cruz de Sanidad concedida en 1947 al Doctor Vallejo Nájera, fallecido hace más de 60 años. El BOE del 09/07/2025 publica el RD 50/2026 revocando la citada condecoración al amparo de la Ley de Memoria Democrática, por «haber formado parte del aparato de represión de la dictadura franquista». Y Sánchez ha justificado esa revocación con una afirmación, presuntamente delictiva, al comparar al psiquiatra Vallejo Nájera con el criminal nazi Mengele. Y vuelta y vuelta a Franco

Cuando leí la noticia que un periodista había dicho en una cadena de radio «Llenar de dinamita la Cruz del Valle de los Caídos y volarla por los aires. Y si puede ser un domingo, mejor», me acordé del Cerro de los Ángeles, considerado el centro geográfico de España. Y pensé que hacía años que no iba por allí, y que debería hacerlo.

Y volver a plantarme antes las ruinas del Monumento al Sagrado Corazón levantado en 1919, y que en 1936 fue fusilado, dinamitado y golpeado con saña sus figuras, en especial la piedra que reflejaba la cara de Jesucristo.

En el Sitio de Cuelgamoros no han introducido ninguna dinamita. Por ahora, una intervención de máquinas perforadoras en la explanada, obligadas judicialmente a parar su labor. Y desidia escandalosa en la conservación del Monumento e instalaciones de Cuelgamoros. (Sí, Cuelgamoros, y no esa cursilada de sustituir los carteles de «Valle de los Caídos» por «Valle de Cuelgamuros». Cursi falacia de los auto llamados izquierda progresista, que practican, ignorándolo, seguidismo a Franco: La finca, por cierto, antes sin árboles, donde se levanta la Cruz, la Basílica y edificios anexos, se llamó siempre y constaba en el Registro de la Propiedad como Sitio de Cuelgamoros.

Pero cuando Patrimonio compró la finca, Franco tenía la «Guardia Mora», y no parecía correcto el nombre histórico del Sitio. Un repasito con una cuchilla de afeitar en la parte superior de la primera «o», y quedó una inofensiva, aunque absurda denominación, pues los muros no se cuelgan. Resulta algo cómico que los progres antifranquistas sean aquí franquistas sin saberlo.

Un reciente domingo me acerqué con mi esposa al Cerro de los Ángeles, un lugar bien cuidado. Primero, una visita al Carmelo, que allí fundó en 1926 la Madre Maravillas de Jesús, monja carmelita canonizada en 2003. El actual Carmelo, reconstruido sobre el que fue destrozado en la Guerra Civil, cuenta con una preciosa iglesia, íntima, llena de belleza y de paz. Y por cierto, con una amabilísima señora Tina, que te presta ropa adecuada para quienes quieren visitarla con escasa e inapropiada vestimenta.

Y desde allí, casi arrastrando los pies y con mucho respeto también, me acerqué a las ruinas del Monumento de 1919, trasladadas en la postguerra justo enfrente del lugar donde estaba el Sagrado Corazón, y donde hoy, desde 1965, se levanta el nuevo Monumento.

Contemplando esas ruinas, esas piedras voladas, martilleadas, recordé a los cinco jóvenes asesinados por defender y guardar el Monumento de posibles atentados. Descansan en paz. Y volví a ver la siniestra fotografía de aquel julio de 1936, con siete hombres con escopetas apuntando al Sagrado Corazón, y a la derecha de aquel pelotón, a una miliciana que dicen que fue la que dio la orden de ¡Fuego!

Y cruzando la explanada, visita al Nuevo Monumento al Sagrado Corazón y a la Basílica bajo el mismo. De original y agradable distribución, y por cierto, repleta de fieles participando en la Misa del Domingo.

Hace casi un siglo que este brutal sacrilegio ocurrió en nuestra España. Por favor, que no volvamos a vivir estas barbaridades.

Y que los que propagan el guerra-civilismo, por favor, que recapaciten y no jueguen con la Historia. Ni en broma. Recordando lo que pasó, y viviendo el presente, caminemos a un futuro en paz, libertad, justicia y con respeto mutuo. ¿Un sueño? Depende de todos que no lo sea, de cada uno de nosotros.

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