Robert Kleine, deán de la catedral de Colonia –a la derecha–, se suma a la «celebración» en el interior del templo
En Alemania
La esperpéntica «oración» en una catedral alemana: Bufandas al aire, cánticos y el himno del FC Köln al órgano
Cientos de aficionados convirtieron temporalmente el templo catedralicio de Colonia en un «estadio de fútbol» durante un «servicio ecuménico»
Los hinchas del FC Köln convirtieron el pasado sábado la magnífica catedral de Colonia (Alemania) en una extensión del graderío de su estadio de fútbol. Ataviados con banderas y bufandas con los colores de su equipo –rojo y blanco–, cientos de aficionados participaron en la «oración ecuménica» que consistió, básicamente, en agitar sus bufandas al aire, corear cánticos, lanzar gritos y lemas y expresar su camaradería confiando en la buena temporada del equipo.
Todo ello se hizo con el visto bueno –y la entusiasta participación– de monseñor Robert Kleine, deán de la catedral, y Bernhard Seiger, de la Iglesia Evangélica. Porque el acto, además de para foguear a los aficionados, sirvió como «servicio ecuménico». Lo que la fe separa, que el deporte rey lo una.
Según ha explicado el propio deán, se trata de una «tradición» –que, realmente, se remonta a 2014– que pone de manifiesto la fuerte unión entre el club deportivo de la ciudad y su magnífica catedral gótica. De hecho, en su escudo luce las emblemáticas agujas gemelas de sus torres. Se suele celebrar unas horas antes del primer partido que el FC Köln vaya a disputar en la Bundesliga. En esta ocasión, le enfrentó al Hoffenheim, al que derrotó por 3-2.
Gritos y aplausos
El momento culminante de la «oración ecuménica» se dio cuando el imponente órgano catedralicio emitió las primeras notas del himno del equipo, Estamos contigo, FC Colonia, lo que desató el griterío y los aplausos en el interior del templo. «Uno de los himnos más bonitos del fútbol. Incluso siendo hincha del Schalke se me pone la piel de gallina», confiesa un comentarista en las redes sociales.
Cientos de aficionados del FC Köln–incluido el deán y el pastor– convirtieron la catedral de la ciudad en un graderío
En España existe la tradición de que los equipos de fútbol, cuando conquistan algún título, visitan a la patrona de su ciudad para presentar el trofeo. Todo se hace de un modo comedido, guardando un silencio y la compostura dentro de la iglesia. No cabe duda de que la Iglesia, en Alemania, es diferente.