Cien años del médico que eligió a los niños con Down antes que al Nobel: «Si no los defiendo yo, nadie lo hará»

Cien años del médico que eligió a los niños con Down antes que al Nobel: «Si no los defiendo yo, nadie lo hará»

Ciencia y fe

Cien años del médico que eligió a los niños con Down antes que al Nobel: «Si no los defiendo yo, nadie lo hará»

Un nuevo documental recoge la figura del venerable Jérôme Lejeune, que con solo 32 años se hizo mundialmente famoso por su descubrimiento de la trisomía 21 y fue relegado al ostracismo por la comunidad científica por sus firmes convicciones religiosas

Quedaban pocos años para que, en Francia, comenzara a debatirse el «derecho» al aborto. En 1958, el médico e investigador francés Jérôme Lejeune (1926-1994) hacía un descubrimiento insólito: las personas con síndrome de Down tienen un suplemento de material genético: un cromosoma de más, en el par 21. En vez de 46, contabilizan 47 cromosomas. Era la primera vez en la historia de la humanidad que se descubría la causa genética de un síndrome.

HM Televisión, un canal de YouTube con 180.000 suscriptores, lanzó en la noche del jueves el documental La fuerza del Amor: Jérôme Lejeune, con motivo del centenario del nacimiento del médico al que el Papa Francisco declaró venerable en 2021, reconociendo las virtudes heroicas con las que vivió su vida.

Con solo 32 años, Lejeune se hizo mundialmente reconocido por su descubrimiento de la trisomía 21: las personas con síndrome de Down poseen un cromosoma de más en el par 21. Sin embargo, su hallazgo supondría –paradójicamente y muy a su pesar– una amenaza para quienes lo padecían, cuando empezó a ser utilizado para el aborto selectivo de niños con trisomía 21, también llamado síndrome de Down.

«A pesar de las dificultades, Jérôme Lejeune no dejó de investigar. Tenía la intuición de que, si la causa del síndrome de Down está en los genes, se puede, actuando en ellos, mitigar sus efectos y mejorar la calidad de vida de las personas con trisomía 21», explican desde la fundación EUK Mamie, que dirige HMTelevisión. El médico francés, además, comprometió su vida en la defensa de los niños con síndrome de Down. «Tenía la impresión de que, si no los defendía yo, que era su médico, nadie lo haría. Si me hubiera callado, para mí habría sido como abandonarlos por cobardía justo cuando los estaban condenando al exterminio», llegó a afirmar el investigador.

Condenado al ostracismo

Esto, claro, le valió el ostracismo por parte de la comunidad científica, el fin de las ayudas públicas e, incluso, cualquier aspiración al Premio Nobel. «Si alguna vez los cromosomas han podido tener, aunque solo fuera una ligera oportunidad para el Nobel, sé que les he retorcido el pescuezo. Pero entre eso y retorcerles el cuello a los pequeños, ¿hay algo que plantearse?», repitió en varias ocasiones.

Para él, la opción estaba clara: la vida y la dignidad humana estaban por encima de todo, porque veía en el hombre la imagen y semejanza de Dios. Por eso, la Iglesia no le abandonó. Jérôme Lejeune fue nombrado miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias en 1974 por el Papa Pablo VI, en reconocimiento a su labor científica y a su defensa de la vida humana. Gozó de la amistad de San Juan Pablo II, que le nombró en 1994 primer presidente de la Pontificia Academia para la Vida.

Tras la muerte del investigador, tan solo 33 días después del nombramiento, el Pontífice escribió una carta dirigida al cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, donde llamará al doctor Lejeune «Servidor la Vida» y en la que declarará: «Si el Padre que está en los cielos lo llamó de esta tierra en el día de la Resurrección de Cristo, es difícil no ver en esta coincidencia una señal. Nos encontramos ante la muerte de un gran cristiano del siglo XX, un hombre para quien la defensa de la vida se convirtió en un apostolado. En la situación actual del mundo, esta forma de apostolado laical es particularmente necesaria».

La vida es sagrada

En el documental publicado ayer aparecen un grupo de expertos «que han sentido la llamada a defender el legado y a continuar la labor de Jérôme Lejeune», explican desde HM Televisión. «Quizás la figura más señalada es su hija, Karin Le Méné. Karin no suele conceder entrevistas, pero la forma de abordar HM Televisión este trabajo sobre la figura de su padre la movió a participar en este documental en el que afirma: 'Para para mi padre, toda vida humana era sagrada, toda persona humana tenía derecho a vivir, independientemente de su edad, enfermedad o condición social. Él amaba a sus pacientes y los amaba porque veía en ellos a personas, hijos de Dios, no a 'monstruos' como a menudo llamaban a las personas con trisomía 21'», agregan.

Junto a ella aparecen cuatro miembros de la Fundación Jérôme Lejeune España: su presidenta, Mónica López Barahona; Pablo Siegrist Ridruejo, su director general; Elena Postigo Solana, presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, y Pilar García Fernández, médico y pediatra.

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