El beato Carlo Acutis, poco antes de morir en 2006, durante su visita a Toledo
A 7 días de su canonización, la madre de Carlo Acutis revela que su hijo «pensaba en ser sacerdote»
Además de su pasión por la tecnología, Carlo usaba sus habilidades informáticas para evangelizar. Su madre también recuerda sus gustos sencillos: le encantaban la Coca-Cola y la Nutella
A una semana de que Carlo Acutis sea proclamado santo por el Papa León XIV, su madre, Antonia Salzano, ha compartido una revelación íntima: el joven «ciberapóstol» de la Eucaristía pensaba en hacerse sacerdote.
«Antes de morir me preguntó qué opinaba de esa idea. También se lo consultó a su abuela. Creo que esa era su intención», confesó Salzano en una entrevista al National Catholic Register.
Carlo, fallecido en 2006 con apenas 15 años a causa de una leucemia fulminante, será canonizado el próximo 7 de septiembre de 2025 en Roma junto a Pier Giorgio Frassati. Se convertirá así en el primer 'millennial' elevado a los altares.
Además, su madre reveló que a Carlo le encantaban la Coca-Cola y la Nutella. Desde los nueve años usaba C++ (un lenguaje de programación) y Java, y llegó a crear un software para su padre, además de una página web sobre Milagros Eucarísticos. Sin embargo, más allá de su talento informático, Carlo «utilizaba sus habilidades principalmente para evangelizar».
«La santidad reside en lo cotidiano»
Carlo recibió la Primera Comunión con siete años, iba a misa diaria, rezaba el rosario y dedicaba su tiempo libre a enseñar catecismo y ayudar a los necesitados. Pasaba sus vacaciones en Asís, donde aprendió del espíritu de san Francisco el amor a la creación y a los más pobres.
En octubre de 2006, Carlo cayó enfermo de una leucemia de tipo M3, la forma más agresiva de la enfermedad, que en un inicio fue confundida con una simple gripe. Pocos días antes de morir fue ingresado en un hospital especializado cerca de Milán.
Finalmente, falleció el 12 de octubre con apenas 15 años. Desde su beatificación en Asís en 2020, su figura no ha dejado de atraer a miles de jóvenes en todo el mundo, que ven en él un ejemplo cercano de cómo una persona puede poner sus talentos al servicio de los demás, viviendo la cotidianidad con la mirada fija en Dios.
El próximo domingo, cuando su nombre quede inscrito oficialmente en el Libro de los Santos, quedará patente lo que su madre recordó en la entrevista: «La santidad reside en lo cotidiano, en hacer extraordinario lo ordinario. Esto es lo que hicieron Carlo y Pier Giorgio».