07 de diciembre de 2022

Meloni, tras ganar las elecciones italianas

Meloni, tras ganar las elecciones italianasAFP

La burla viral de Meloni «madre y cristiana» que ha afianzado su base católica

Su madre le confesó que tenía cita para abortarla durante el embarazo

«¡Yo soy Giorgia! Soy una mujer. Soy una madre. Soy italiana. Soy cristiana. ¡No me lo quitaréis!» Era el grito de cierre de uno de los mítines más concurridos del centro derecha en Italia, en octubre de 2019. Se manifestaban contra el gobierno Conte en la Plaza de San Giovanni Laterano y las palabras de Meloni desde el palco enfervorizaron a las masas.
El tono mitinero y agresivo de Giorgia Meloni y el hecho de reivindicar a voz en grito valores tradicionales llevaron a un par de jóvenes de Milán a mezclar ese discurso con una base de discoteca, para hacerlo parecer ridículo. Una burla que se difundió rápidamente en la red y que hoy supera los 12 millones de visualizaciones en YouTube. Lejos de hundir su imagen, el vídeo viral ha logrado transmitir su defensa de valores tradicionales y cristianos, de forma enérgica.
De hecho, el título elegido para la biografía oficial que publicó unos meses después hace referencia a ese momento: Yo soy Giorgia. Y es ella misma quien relata el efecto contraproducente que tuvo el vídeo, sobre todo porque logró hacer llegar a millones de personas que el hecho de ser madre y cristiana supone un motivo de orgullo y de contradicción en la sociedad actual.
Pocos meses antes, en mayo de 2019, Giorgia Meloni fue una de las participantes en un controvertido Congreso Mundial de las Familias, celebrado en Verona. Presionada por grupos LGTB, que calificaron el encuentro de homófobo, la líder de Fratelli d’Italia no solo resistió los ataques, sino que se lanzó a la ofensiva contra quienes amenazan a la familia. A su juicio, «impresentables son los que proponen los vientres de alquiler, quienes plantean el aborto hasta los 9 meses o quienes permiten bloquear el desarrollo natural de los niños con fármacos desde los 11 años. ¡Eso es impresentable!»
En ese escenario del Congreso Mundial de las Familias, Giorgia Meloni desmentía que fueran a eliminar derechos. A su juicio, es al contrario, ya que «hoy debemos garantizar el derecho de las mujeres a ser madre sin tener que renunciar a un puesto de trabajo, a decidir no trabajar y no morir de hambre por ello o el derecho a tener alternativas al aborto».
También tuvo en ese foro ocasión de responder a las críticas de que defienda la familia tradicional cuando la propia Giorgia tiene una hija sin estar casada. A su juicio, ese hecho «refuerza mi posición personal. Es algo que no lo hago por mí misma, defiendo las ideas que considero útiles para la sociedad italiana. Creo que es justo que el Estado incentive la familia natural fundada en el matrimonio. De hecho, al no estar casada, no pretendo que el Estado me reconozca a mí los privilegios que se deben dar a la familia. Esa es la clave».

A punto de ser abortada

Giorgia Meloni asegura que su madre le confesó que estuvo a punto de abortarla a los pocos meses de embarazo. Tenía cita para unos análisis previos a la intervención, pero en el camino cambió de opinión y se decidió a dar a luz a su segunda hija. Recuerda el momento en que decidió detenerse en un bar y pedir café y cruasán, con los que eliminaba la posibilidad de unos análisis. Una decisión difícil, en una familia donde el padre nunca estuvo a la altura, tanto que terminó abandonándolas poco después.
Saber que podía haber sido eliminada antes de nacer ha confirmado en la líder de Fratelli d’Italia su visión contraria al aborto y, sobre todo, la intención de reforzar las ayudas a las embarazadas y especialmente a madres solteras. También, pese a la ausencia del padre, ha insistido siempre en la necesidad de respaldar a la familia natural, «no a la de progenitor uno y progenitor dos».
Cuando se la acusan de querer devolver a las mujeres al medievo, la candidata más votada en las últimas elecciones ha asegurado que «tal vez debamos revisar el medievo. Es la época en que se crean las catedrales y las abadías, la época en que surgen los ayuntamientos, las universidades, el parlamento. Es también la época de Dante, Petrarca, Bocaccio, y también la época de San Francisco y San Benedicto».
Es cierto que Meloni siempre se ha mostrado admiradora de Juan Pablo II, especialmente en su defensa de la familia y en su lucha contra el comunismo. La utilización de la foto del Papa polaco, junto a la madre Teresa de Calcuta, como fondo en uno de sus últimos vídeos de campaña ha levantado polémica. Hay quien lo considera una forma de distanciarse del Papa Francisco, que durante la campaña ha insistido en la necesidad de acoger a los inmigrantes, frente a la tesis del centro derecha de que es preciso frenar la inmigración ilegal. Es evidente que Meloni ha cultivado el voto católico, pero con referentes distintos a los del actual Pontífice.
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