07 de diciembre de 2022

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Philippe Bordeyne, presidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo IIYouTube

El presidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II quiere bendecir parejas del mismo sexo

Philippe Bordeyne, presidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, se ha pronunciado a favor de bendecir parejas homosexuales

En una entrevista concedida a La Croix, el presidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, Philippe Bordeyne ha argumentado su postura a favor de bendecir parejas del mismo sexo.

Pastoral creativa

Bordeyne cree que «debemos atrevernos a ser pastoralmente creativos».
El teólogo argumenta que la bendición de parejas homosexuales no implica aprobar la práctica homosexual, no cree «que sea correcto introducir una noción de evaluación o validación en una bendición», por que, según Bordeyne «su función no es validar una práctica».

Jesús comió con los pecadores, conversó con una samaritana, se dejó tocar por el llanto de un ciegoPhilippe Bordeyne

La solicitud de bendición puede contener una petición de reconocimiento dirigida a la comunidad o a la institución. En este caso, adquiere una dimensión de apelación, de protesta o incluso de reivindicación. Se pide a Dios lo que no se ha podido obtener de la Iglesia. En el Evangelio, el ciego Bartimeo es reprendido por los discípulos que le dicen que se calle cuando suplica a Jesús: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!». La actitud de Jesús obliga a los discípulos a convertirse: «Ánimo, levantaos, os llama». Detrás de la petición, se encuentra a menudo la sed de inclusión.
Bordeyne justifica su razonamiento a favor de la bendición de este modo:
El sacramento del matrimonio une a un hombre y una mujer. La bendición de una pareja del mismo sexo, precisamente como pareja, se parecería demasiado a la bendición que sigue al intercambio de consentimiento en el sacramento. Por otro lado, las personas pueden seguir siendo bendecidas.
Recuerda, además, que «una bendición nunca pretende validar un estilo de vida. El hecho de que los homosexuales pidan a la Iglesia que los bendiga nos invita a escucharlos, a entrar en la complejidad de su historia y de su situación».

Una bendición es un signo tangible de la cercanía de Dios a través de la disponibilidad de un ministro de la IglesiaPhilippe Bordeyne

Jesús comió con los pecadores, conversó con una samaritana, se dejó tocar por el llanto de un ciego... Su libertad despertó el deseo de Dios en estas personas. Finalmente, señala que «no todos pueden vivir en santidad» y que la bendición «podría extenderse a todo tipo de parejas que no estén casadas»:
«Seamos realistas: no todas las personas que no pueden casarse tienen la capacidad de vivir solas. ¿No tienen derecho al apoyo de la Iglesia en su camino de fe y conversión? Debemos atrevernos a ser pastoralmente creativos. De forma discreta y solidaria en el plano personal, una bendición es un signo tangible de la cercanía de Dios a través de la disponibilidad de un ministro de la Iglesia, laico, diácono, sacerdote u obispo».
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