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Los cristianos ortodoxos etíopes, siriacos, armenios y griegos celebran la fiesta del 'Fuego sagrado'.AFP

¿Es cierto que no quema el fuego sagrado del Santo Sepulcro?

Fieles cristianos abarrotaron la Iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la ceremonia del «Fuego Sagrado», un antiguo ritual en el que se asegura que es un fuego que no quema

Fieles cristianos han abarrotado este sábado la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén para celebrar la ceremonia del 'Fuego Sagrado', un antiguo ritual en la tumba de Cristo.

La llama, envuelta en misterio, es supuestamente tomada de la tumba de Jesús y se usa para encender todas las velas de los creyentes en el interior del edículo.

Un sacerdote metió la mano dentro de la tumba y encendió su vela. Cada fiel se pasaba la luz de uno a otro y, poco a poco, la iglesia en total oscuridad, irradió cientos de diminutas de luces, hasta iluminar todo el edificio.

Cristianos ortodoxos etíopes en el Santo Sepulcro de Jerusalén.AFP

Después sonaron las campanas y los fieles exultaron de gozo, al grito de «¡Cristo ha resucitado!».

En cuanto a la creencia de que el fuego no quema la piel, efectivamente, al pasar la mano por las llamas, uno siente calor, pero no quema. Y repiten una y otra vez el gesto; incluso la mano se ensucia por el humo, y los más atrevidos se pasan el fuego por la cara y por todo el cuerpo. Hay muchos que dudan de que el fuego sea milagroso, pero eso no resta ni un ápice al fervor del acontecimiento religioso.

AFP

Una tradición milenaria

Siriacos, armenios, coptos y griegos ortodoxos van en procesión por el casco antiguo de Jerusalén. Cada grupo llega desde su sede con bandas de música de scouts abriendo la marcha, seguidos de los fieles y el Patriarca con su cortejo.

Siguiendo una tradición que se remonta al siglo IX, el Patriarca greco-ortodoxo es el último en llegar y a quien corresponde rezar la oración que obra el milagro del 'Fuego Sagrado' sobre el sepulcro de Jesucristo, en el interior de un edículo fragmentado por las tensiones religiosas y confesionales entre las distintas confesiones cristianas.

Los estrictos límites de seguridad impuestos por la Policía israelí han atenuado parte de la exuberancia del rito, vista en otras ocasiones; y muchos de los que intentaban acceder al templo se han quedado sin poder asistir a la liturgia pascual.