Fundado en 1910
Marcha Franciscana de 2022

Marcha Franciscana de 2022V.N.

De toda Italia hasta Asís para encontrarse con san Francisco: la historia de la Marcha Franciscana

La Marcha se inspira en el propio san Francisco de Asís, que el 2 de agosto de 1216 gritó a la multitud reunida en la Porciúncula: «Quiero enviaros a todos al paraíso, y os anuncio una indulgencia»

En pleno verano, bajo un sol abrasador, miles de jóvenes parten de toda Italia y Europa para llegar a Asís, rendir homenaje a san Francisco y pedir perdón a Dios por sus pecados. Este es el espíritu con el que se participa en la Marcha Franciscana, una peregrinación colectiva que llega a su 41ª edición y que se celebra cada año del 25 de julio al 4 de agosto.

La Marcha se inspira en el propio san Francisco de Asís, que el 2 de agosto de 1216 gritó a la multitud reunida en la Porciúncula: «Quiero enviaros a todos al paraíso, y os anuncio una indulgencia, que he obtenido de boca del Sumo Pontífice. Todos los que habéis venido hoy, y todos los que vienen cada año en este día, con buen corazón y arrepentidos, pueden tener indulgencia por todos sus pecados».

De este modo, san Francisco quiso celebrar la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, a quien estaba dedicada la pequeña iglesia que fue el centro espiritual de los primeros franciscanos.

«Hemos venido a pedir perdón»

Desde entonces, cada año, la Porciúncula, con ocasión de esa fiesta, se llena de miles de peregrinos que se presentan al Señor con esta fórmula: «Hemos venido a pedir perdón». Son jóvenes y ancianos, pobres y ricos, sanos y enfermos. Por eso, el día 2 de agosto se llama en Asís la Fiesta del Perdón y en esta ocasión se recibe una indulgencia.

En este contexto nació en 1980 la idea de la Marcha Franciscana. Según una antigua tradición, cada año una región italiana ofrece aceite para la lámpara votiva que arde en la tumba de san Francisco, en la basílica inferior de Asís. En 1980, fue la región de Toscana la que tuvo este papel. En aquella ocasión, una delegación de jóvenes franciscanos toscanos quiso recorrer a pie la ruta del último viaje de San Francisco, cuando partió del monte Alverna, donde fue marcado con los estigmas, hasta la ciudad de Asís. Los organizadores esperaban que pocos jóvenes participaran en la marcha. En cambio, se presentaron más de cien. Desde entonces, los participantes se han multiplicado y han empezado a llegar de toda Italia e incluso de Europa.

Marcha Franciscana

Marcha Franciscana

El programa de la Marcha -ahora en su cuadragésima primera edición, ya que un par se saltaron por culpa del covid- está previsto que empiece el 25 de julio. Cada uno crea el itinerario más adecuado para llegar a Asís. Mochilas al hombro, antorchas en la mano para la noche y un gran espíritu de aventura acompañan a los miles de jóvenes que se dirigen a la ciudad de San Francisco, recorriendo una media de 20-25 kilómetros al día. El objetivo es llegar a Asís el 2 de agosto, a la basílica de Santa Maria degli Angeli, donde se encuentra la Porciúncula. En algunos tramos del recorrido se cuenta con la ayuda de vehículos, para que nadie llegue tarde a la cita más importante: la Fiesta del Perdón.

El itinerario espiritual continúa al día siguiente con una visita a Asís, y finalmente, el 4 de agosto, se celebra la misa de clausura con todos los manifestantes y éstos regresan a casa, regenerados en espíritu y cuerpo.

«No es una marcha como tantas otras», señalan los Hermanos Menores de la Porciúncula, «no es ciertamente una marcha por la paz, similar a la que cada año, a finales de mayo, serpentea entre Perusa y Asís para demostrar, más allá de toda creencia político-religiosa, el valor de la no violencia. La »Marcha Franciscana« es una verdadera peregrinación, un camino penitencial hecho de sudor y trabajo, pero también de oración y de compartir con los hermanos».

Una peregrinación «con la conciencia de parecerse al hijo pródigo del Evangelio, que decide volver humildemente a la casa del Padre: el camino más o menos largo a recorrer, quizás a pie, y luego la oración de quien se prepara para un encuentro importante y decisivo para su vida».

Detrás de la suerte de este proyecto, siguen explicando los hermanos, «hay algunos ingredientes fundamentales: la extrema esencialidad de quien se ve obligado a caminar bajo el sol de julio llevándolo todo en la mochila; la afabilidad, la fraternidad y la confianza de quien camina, reza, escucha y busca a Dios, codo con codo con otras personas. Y, sobre todo, la alegría de la llegada, una espera cotidiana que apunta a otra meta, la meta verdadera y definitiva de cada hombre, que es el descubrimiento del gran don de Dios, la vida en Cristo».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas