Santuario de Lourdes
El santuario de Lourdes acoge una peregrinación con personas que han intentado suicidarse
Para los peregrinos es un momento de acompañamiento en su lucha solitaria contra la tentación de la muerte
Del 23 al 27 de agosto se celebró en el Santuario de Lourdes la Peregrinación Nacional para la Prevención del Suicidio; una iniciativa que trata de atender el gran sufrimiento de estos peregrinos.
El Papa Francisco aseguró recientemente que la peregrinación al Santuario de Lourdes favorecía «la difusión o el redescubrimiento de los actos de devoción popular», según expresó en un mensaje a la Iglesia francesa, una vez concluida la gran peregrinación nacional a Lourdes por la celebración de los 150 años del inicio de esta práctica en el país.
La peregrinación al Santuario de Lourdes permitió vivir una experiencia espiritual de forma segura, siempre acompañados por un «ángel de la guarda». Para los peregrinos se trata de un momento de «paréntesis» en su lucha solitaria contra la tentación de la muerte.
No encuentro a nadie con quien hablar del sufrimiento que siento
La tentación de la muerte
Según informa el diario La Croix, los peregrinos fueron acompañados por diez voluntarios (ángeles de la guarda) que acompañaron a los participantes. «Estoy con alguien unos días y voy a su ritmo. Si no le apetece ir a misa, no vamos», señala una de las voluntarias.
«En mi círculo de amigos y familiares, no encuentro a nadie con quien hablar del sufrimiento que siento; me dicen que vaya más a menudo a la Iglesia o que rece», señala otra de las participantes.
Buscar la luz
Por su parte, uno de los sacerdotes que acompañó a los peregrinos, Nicolas Souchu, dijo a los peregrinos: «La gruta está orientada al norte, por lo que nunca hay sol en su interior. Y sin embargo, es desde aquí desde donde venimos a buscar la luz, porque es un lugar donde la vida ha vencido a la muerte».
El año pasado la madre de una de las peregrinas se suicidó, por eso declaró que «Sabía que esta peregrinación iba a ser dolorosa, que iba a perder mucha agua. Pero puedo derramar mi alma porque en la gruta hay un manantial, un manantial vivo».