Fachada de la basílica del Santo Spirito
Frailes agustinos de Florencia luchan por evitar que su convento histórico se convierta en un hotel de lujo
Como alternativa, proponen recuperar el claustro abandonado y convertirlo en un centro cultural inspirado en la «espiritualidad agustina»
Generaciones de agustinos han pasado por el corazón de Florencia desde 1250, asentados en la orilla izquierda del río Arno, donde a mediados del siglo XV se construyó la basílica del Santo Spirito, una de las grandes obras del Renacimiento, diseñada por Filippo Brunelleschi. Hoy, ese mismo complejo histórico se enfrenta a un proyecto que plantea transformar parte de sus instalaciones en un hotel de lujo.
«Destruir un edificio como este, un convento del siglo XVI, sería una auténtica lástima», afirma a la agencia Efe Giuseppe Pagano, prior de la comunidad, al denunciar la iniciativa del Ministerio de Defensa de entregar uno de los claustros abandonados del complejo del Santo Spirito —que hasta 2004 funcionó como cuartel militar— a una empresa para, supuestamente, abrir una residencia para ancianos, aunque el temor real es que se trate de un hotel de lujo.
«No sabemos si será una residencia, pero el presentimiento, por decirlo de algún modo, es que será un hotel de cinco estrellas», denuncia el prior, que supo de la licitación gracias a un coronel amigo, antiguo residente del cuartel, que le alertó sobre el proceso.
Un riesgo para la vida contemplativa
La polémica gira en torno a los claustros. Hoy, mientras uno de los claustros sigue habitado por frailes y estudiantes, el otro permanece cerrado y vacío, bajo la administración del Estado italiano.
Los religiosos, apoyados por vecinos y autoridades locales, han hecho ademán incluso de atrincherarse en este espacio, ya que la posible llegada de huéspedes pondría en riesgo la tranquilidad necesaria para la vida monástica y contemplativa. Como alternativa, proponen recuperar el claustro abandonado y convertirlo en un centro cultural inspirado en la «espiritualidad agustina».
«A día de hoy la situación está tranquila porque hemos mantenido encuentros y conversaciones. Por eso estamos a la espera de saber si el ministro bloqueará la asignación y creo que se dan todas las condiciones para que así sea», confía Pagano, mientras la expectación crece en la ciudad que vio nacer el Renacimiento.
Un huésped exclusivo
La causa cuenta además con una conexión particular: el nuevo Papa León XIV, que durante años fue un huésped habitual del convento cuando era cardenal y que, según el prior, ya en 2020 les escribía por correo electrónico para preguntarles desde el otro lado del planeta, en su diócesis de Chiclayo.
La última vez que les visitó fue el 7 de abril del año pasado. «Obviamente está al corriente de todo» y «nos animó», aunque el prior matiza enseguida que eso fue antes de su elección como Pontífice: «no ahora». Por ese motivo, los frailes prefieren no pedirle una mediación para no comprometer su papel universal. «No queremos molestarle ni ponerle en compromisos», confiesa el prior. Ahora falta por ver si el Gobierno dará marcha atrás o seguirá adelante con una operación que, según los frailes, esconde un hotel de lujo bajo la etiqueta de «residencia».