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Generación Z

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«Las respuestas más importantes no se encuentran en Google»: la Generación Z redescubre la fe

Entre influencers, creadores de contenidos y estudiantes, muchos buscan verdades que las redes sociales pueden ofrecer: el sentido de la vida, la conexión con los demás y un propósito que trascienda lo individual

Durante décadas, las encuestas parecían dictar sentencia: en Occidente la religión se apagaba lentamente, sustituida por el consumismo, la tecnología y un individualismo creciente. Pero algo está ocurriendo entre los más jóvenes que rompe ese guion. En medio de una cultura digital que todo lo explica —y que todo lo compara—, cada vez más veinteañeros buscan respuestas en un lugar que parecía en retirada: la fe.

Así también lo confirma un reciente reportaje de The Times, que recoge cómo jóvenes británicos están redescubriendo la espiritualidad en un contexto donde la religión parecía haber quedado relegada. Así por ejemplo, Emily Beaney, influencer de 23 años con más de 57.000 seguidores en TikTok la conocen por una serie de vídeos poco habituales en el universo influencer: 'Prepárate conmigo para ir a la iglesia'.

«Nunca recibo reacciones negativas. Así como la gente en el mundo exterior busca formas honestas de expresar su yo auténtico, yo voy a la iglesia y sé que puedo ser mi yo auténtico. No tengo que ocultarme», explica la joven. «Hay preguntas que Google o la IA no responden», añade. «Como cuál es tu propósito, o por qué estamos aquí. La gente empieza a mirar hacia Dios porque percibe que las grandes preguntas no están en internet», asevera.

Los datos confirman el giro

Su experiencia no es aislada. El caso de Esther Jackson lo confirma: crecida en un hogar cristiano, abandonó la práctica durante la universidad en busca de «algo más en la vida que me haría feliz»: fiestas, alcohol y relaciones pasajeras. Pero la decepción la llevó de vuelta a la fe: «La cultura online nos empuja a la comparación y nos agota. Cuando ves que no eres suficiente, muchos descubren que el cristianismo ofrece otra manera de entenderse a uno mismo», precisa.

No se trata solo de anécdotas. El estudio internacional Footprints, impulsado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, encuestó entre 2023 y 2024 a 5.000 jóvenes de ocho países (Argentina, Brasil, Italia, Kenia, México, Filipinas, España y Reino Unido). Y así, llegaron a una conclusión: la espiritualidad no se extingue, resurge.

El 50 % de los encuestados declaró haber incrementado su interés espiritual en los últimos cinco años, frente a un 15 % que lo redujo. En Brasil, Kenia y Filipinas, las cifras son todavía más llamativas. Incluso en sociedades marcadamente secularizadas, como España o el Reino Unido, la tendencia es ascendente.

Contra el individualismo

Theo Powell, de 20 años, lo resume con sencillez: «El cristianismo contrarresta el individualismo». Ese redescubrimiento comunitario parece tener un fuerte atractivo entre jóvenes que han crecido en un sistema hiperconectado pero paradójicamente solitario.

«Muchas personas viven su vida pensando en estar solas. Que deben hacer lo que les hace felices. Pero estamos diseñados para estar conectados y vivir para y con otras personas. La comunidad es esencial. Creo que estamos aquí por una razón más importante que simplemente cuidar de nosotros mismos», señala Powell.

Para Jacob White, creador de contenidos con más de 85.000 seguidores en Instagram, lo esencial del cristianismo está en los frutos visibles en la vida diaria: «En la Biblia se habla del amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad y el autocontrol. No se trata de si bebes, fumas o dejas de tener relaciones sexuales, sino de si realmente se perciben la paciencia, la bondad y la gentileza en tu carácter», comenta.

El fenómeno plantea una pregunta: ¿se trata de una moda pasajera o de un cambion en la identidad de la Generación Z? Los expertos del proyecto Footprints advierten que la espiritualidad juvenil no siempre se traduce en la práctica religiosa, pero sí responde a un deseo real de trascendencia y a una búsqueda de sentido y de comunidad.

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