EL PAPA LEÓN XIV Y EL CARISMA AGUSTINIANO
Dentro del corazón agustiniano del Papa León XIV
El vídeo que presentamos recoge los testimonios de religiosos de esta Orden como el padre Miguel Ángel Juárez o el padre Tomás Marcos, quienes han compartido con el Pontífice momentos decisivos
Inquieto buscador de Dios, hombre de comunidad y de amistad, pastor con razón y corazón. Así se define el carisma agustiniano, y así lo encarna el Papa León XIV, que ayer, 14 de septiembre, celebró su 70º cumpleaños. Una vida marcada por el servicio a la Iglesia y por la huella imborrable de san Agustín.
El vídeo que presentamos recoge los testimonios de religiosos agustinos como el padre Miguel Ángel Juárez o el padre Tomás Marcos, quienes han compartido con él momentos decisivos. Las palabras de los relatos presentados muestran a un Papa cercano, amigo leal, referente de unidad y servidor infatigable, que en cada gesto refleja la espiritualidad de su familia religiosa.
Formado en Matemáticas y Derecho Canónico, Robert Francis Prevost ingresó en la Orden de San Agustín en 1977 y profesó solemnemente en 1981. Desde entonces, su trayectoria ha sido un ejemplo de fidelidad al carisma: académico riguroso, pastor atento y guía de la comunidad. En 2001 fue elegido prior general de los Agustinos, cargo que ejerció durante dos mandatos, demostrando su capacidad de liderazgo y su primer servicio 'a gran escala'.
El lema de su pontificado, In Illo uno unum («En Aquel que es Uno, somos uno»), refleja más que una frase: es un principio que guía su vida y su misión. Inspirado en san Agustín —«aunque los cristianos seamos muchos, en el único Cristo somos uno»—, el Papa León XIV recuerda que la verdadera unidad no existe sin referencia a Cristo, ni sin una comunidad reconciliada.