El padre Gabriele Amorth dedicó gran parte de si vida a la lucha contra el Maligno
Los tres 'ingredientes' básicos del padre Amorth para expulsar al demonio
El exorcista de Roma, fallecido en 2016, dejó una 'receta' espiritual al alcance de todos: fe, confesión y ayuno
¿Cómo enfrentar al Maligno en la vida cotidiana? ¿Existe una 'receta' para protegerse de las insidias del enemigo? El padre Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma durante tres décadas y figura mundialmente conocida, aseguraba que sí.
En un video dirigido en 2015 al Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma, cuyas palabras recoge Aleteia, Amorth describió tres requisitos básicos para expulsar al diablo; orientados a sacerdotes, pero útiles también para los laicos.
Gabriele Amorth (1925-2016) dedicó su ministerio a combatir al demonio, fundó junto al francés René Chenessau la Asociación Internacional de Exorcistas en 1994 y dejó numerosos testimonios escritos sobre la lucha espiritual.
1. Fe en el nombre de Jesucristo
El padre Amorth señala que la primera condición para expulsar al diablo es la fe. Recuerda las palabras de los discípulos al volver de su misión: «Señor, hasta los demonios se someten a nosotros en tu nombre» (Lc 10,17).
La fe, subraya, es la fuente del poder espiritual para ordenar a Satanás que se retire. Pero advertía que ese don debe ejercitarse: «Puedes hacer bautizar a tu hijo, pero si no lo educas, si no lo acostumbras a rezar o a ir a la iglesia, perderá la fe», escribía en su obra Más fuertes que el mal.
2. Confesión frecuente
El segundo 'ingrediente' es la confesión. Amorth insistía en que un exorcista debe confesarse con frecuencia, narrando incluso la historia de un demonio que reveló públicamente los pecados del sacerdote que intentaba expulsarlo. Por eso citaba ejemplos como Pellegrino Ernetti —exorcista de Venecia durante 40 años— o el beato Santiago Alberione, que se confesaban a diario.
«Los santos son astutos y quieren ser puros, puros, puros», afirmaba el exorcista italiano. Para los laicos, añadía, la confesión es clave para rechazar al acusador y recibir fuerza contra el pecado.
3. El ayuno: un arma para el alma
Finalmente, el padre Amorth subraya el ayuno como tercer pilar. Reconoce con humor que en Occidente «somos ‘comedores’ y valoramos la buena comida», pero anima a recuperar esta práctica que fortalece el dominio propio. Explica que no solo se trata de la mesa: ayunar de pantallas, de Internet, de palabras o de lecturas que no hacen bien también libera el corazón.