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El Papa León XIV

El Papa León XIVAFP

El hermano del Papa: «Hará lo que tenga que hacer, independientemente de lo que piensen los demás»

Entre audiencias y compromisos, León XIV «está más cansado que antes; se le nota en la cara», dice su hermano John Prevost. Aun así, sigue siendo consciente de «cuál debe ser su papel como modelo»

«Cuando nos despedimos, creo que hubo lágrimas todo el camino desde Holland, Michigan, hasta Chicago. No comprendes la realidad hasta que realmente sucede». Así recuerda John Prevost, hermano del Papa León XIV, la primera vez que visitaron el seminario menor donde Robert Francis Prevost inició su formación sacerdotal. Lo contó en conversación con el National Catholic Reporter, evocando un momento que marcó el inicio de una separación progresiva, asumida con fe, pero no sin dolor.

La vocación de su hermano pequeño nunca fue motivo de duda en la familia, aunque sí supuso un proceso de desapego. Un gesto reciente, ya en Roma, terminó de clausurarlo. «Cuando estuvimos en Roma esta vez (en octubre), me dio la llave de (mi) casa. Eso me impactó mucho, porque se había acabado. Siempre tenía una llave de donde yo vivía por si acaso él estaba en la ciudad y yo no estaba en casa. Pero ahora que es Papa, me devolvió esa llave, y eso me impactó», relató.

No hubo ceremonia ni explicaciones. «Aquí tienes un vale que no puedo usar, y aquí tienes esto», le dijo el Papa, entregándole la llave. «Se acabó, ya no es nuestro. Y el viaje al seminario–explica– fue el comienzo de eso: ya no es nuestro, se va al mundo».

Cuando termine «la luna de miel»

Una encuesta de Pew Research reveló que el Papa León XIV es el líder mundial más popular entre los estadounidenses. Sobre esto, su hermano John Prevost no oculta el orgullo, pero también la cautela: «Te hace pensar en qué ocurrirá cuando termine esta 'luna de miel', porque antes o después tendrá que tomar decisiones difíciles que no van a gustar a todo el mundo. Eso es inevitable. Pero, hoy por hoy, es algo de lo que sentirse orgulloso».

Pese a la notoriedad y a la atención internacional que rodean ahora al Santo Padre, su hermano asegura que nada de eso condiciona su manera de actuar. «No le molesta en absoluto. Hará lo que tenga que hacer, independientemente de lo que piense la gente. Tiene que hacer lo que el Espíritu le dice. Escuchará a todos, pero tomará la decisión, incluso aunque no coincida con la mía», explica John Prevost. Esa misma conciencia del papel que le corresponde asumir se mantiene incluso en la intimidad.

Según su hermano, aun cuando están a solas, León XIV, al mismo tiempo que «intenta ser él mismo», es consciente de «cuál debe ser su papel como modelo». Un sentido de la responsabilidad que empieza a notarse también en el cansancio acumulado por el ritmo de trabajo y las exigencias. «Sabe lo que tiene que hacer y lo está haciendo. Creo que está más cansado que antes; se le nota en la cara. Intenta mantener la calma y acostarse a una hora razonable. Juega al tenis cuando va a Castel Gandolfo. Cuando terminen las reformas del Palacio Apostólico, espera instalar aparatos de gimnasio para poder entrenar allí», añade.

En medio de una agenda cada vez más exigente, León XIV conserva rutinas que lo mantienen cerca de la vida comunitaria. Según explica su hermano, suele almorzar con un grupo de agustinos en el Vaticano. «Creo que la última comida la preparan ellos mismos, él y Edgard [Rimaycuna, su secretario personal]. Depende del tiempo. Si no tienen tiempo de cocinar porque llega tarde, a veces se come un sándwich de mantequilla de cacahuete con mermelada, un tazón de cereales… y otras veces cocinan comida normal», relata.

Una normalidad contrasta con la complejidad del cargo, especialmente en lo que respecta a las relaciones internacionales. Reunirse con líderes y representar a la Iglesia a escala global fue, al principio, uno de los mayores retos. Sin embargo, John Prevost asegura que su hermano va encontrando su sitio: «Creo que se está sintiendo más cómodo. Sigue siendo difícil. Sigue siendo agotador. Y tiene que mantenerse neutral, pero lo está logrando». Quizá es por eso que «agradece que la gente rece por él».

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