El matrimonio Casenoves con uno de sus nueve hijos
El desconocido matrimonio valenciano en proceso de beatificación que sobrevivió a la Guerra Civil y colaboró con la ACdP
Naturales de Xàtiva, Manuel Casesnoves Soler y Adela Soldevila Galiana vivieron los convulsos años de la persecución religiosa, integrando su fe tanto en la esfera pública como en su hogar, junto a sus nueve hijos
Aprovechando la romántica festividad de San Valentín, conviene rescatar historias que recuerdan que el afecto y el amor no consiste simplemente en tener gestos puntuales, ser detallista por un día o en decir mil veces «te quiero», sino que se muestra principalmente a través de la entrega constante y el servicio desinteresado al otro.
La historia de Manuel Casesnoves Soler (1904) y Adela Soldevila Galiana (1906) recuerda esto: el amor se construye día a día con alegre entrega y perseverancia. Este matrimonio de Xàtiva, Valencia, hoy en proceso de canonización, sobrevivió a la persecución religiosa durante la Guerra Civil española, trágico episodio que no les impidió construir un cálido hogar, donde educaron a nueve hijos en la fe, la alegría y la generosidad.
Vecinos y amigos desde la niñez, compartieron estudios en el mismo colegio y posteriormente en el Instituto de Xàtiva para cursar el Bachiller. Esta relación inicial desembocó en un noviazgo y posterior matrimonio que adoptó como lema «Amar a Dios sobre todas las cosas». Según recogen los testimonios de su causa, la pareja se propuso desde el inicio que su hogar fuera un espacio de vivencia cristiana cotidiana.
Al borde del martirio
Durante el periodo de persecución religiosa en España entre 1934 y 1939, el matrimonio fue testigo del martirio de amigos cercanos, tanto sacerdotes como seglares. La vida de Manuel corrió peligro real al figurar en las listas de sospechosos del Comité local.
Su ejecución fue evitada por la intervención directa de uno de sus trabajadores, quien se presentó ante el Comité para defenderlo, argumentando que Casesnoves ayudaba activamente a los pobres y a sus empleados. «Lo que queréis hacer es una barbaridad y estáis cometiendo un gravísimo error, por el que se os pedirá cuenta algún día», les advirtió, logrando que se desistiera de ir a por él aquella noche.
A pesar de salvar la vida, el matrimonio sufrió graves pérdidas materiales. Les fueron confiscadas tanto sus fincas como la farmacia, que constituía su principal medio de vida y desde donde ejercían su labor social. Ante la falta de recursos, afrontaron la situación familiar con entereza, sencillez y confianza en Dios.
Farmacia al servicio de los necesitados
Con el fin de la contienda, el matrimonio centró sus esfuerzos en la reconstrucción social y religiosa de su entorno en Xàtiva. En un contexto de extrema escasez y posguerra, Manuel y Adela se involucraron en múltiples organizaciones eclesiales, como la Asociación Católica de Propagandistas, Acción Católica —donde él fue presidente—, Cáritas, Adoración Nocturna y la Conferencia de San Vicente.
La farmacia de Manuel se convirtió en un punto de referencia para los más necesitados. Manuel entregaba medicamentos de forma gratuita a todas aquellas personas que no podían costearlos. Pero la vocación de servicio de Casesnoves trascendió al ámbito municipal. Entre 1940 y 1943 desempeñó el cargo de teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Xàtiva, y continuó como concejal hasta su muerte en 1958.
Su paso por la política local estuvo marcado por la aplicación de la doctrina social de la Iglesia, enfocando su gestión hacia la justicia social y el apoyo a los sectores más desfavorecidos de la ciudad. Actualmente, su figura, junto a la de su esposa Adela, es promovida como ejemplo de vida laica por la Asociación Católica de Propagandistas.