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Roma y la Fraternidad San Pío X: un diálogo en la cuerda floja para evitar una ruptura definitiva
La Santa Sede confirma que mantiene los contactos tras el anuncio de nuevas ordenaciones episcopales por parte de los lefebvrianos para el próximo mes de julio
El equilibrio entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X (FSSPX) atraviesa un momento de delicada expectación. Tras el reciente anuncio de la congregación fundada por Marcel Lefebvre sobre la próxima consagración de obispos, la maquinaria diplomática del Vaticano ha salido al paso para aclarar la situación de unas relaciones que, aunque tensas, no se dan por concluidas.
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, ha sido el encargado de poner voz a la postura de Roma frente al desafío que suponen las ordenaciones previstas para el 1 de julio en el Seminario Internacional San Curato d'Ars, en Francia. Según ha subrayado Bruni, la intención es agotar las vías de entendimiento para frenar cualquier deriva que aleje la comunión.
En palabras oficiales de la Santa Sede: «Continúan los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con la voluntad de evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a las problemáticas surgidas».
El argumento del «estado de necesidad»
Por su parte, la Fraternidad, con sede en Menzingen (Suiza), justifica su decisión basándose en lo que consideran una situación de urgencia pastoral. El superior general, el padre Davide Pagliarani, ha tomado esta determinación «tras haber madurado largamente su reflexión en la oración» y contando con el «apoyado en el parecer unánime de su Consejo».
Desde la FSSPX argumentan que el «estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas exige tal decisión». Entre los motivos principales destacan la continuidad del ministerio, ya que la congregación cuenta actualmente con solo dos obispos, y la atención a los fieles, muchos de los cuales llevan décadas «apegados a la Tradición de la Iglesia y deseosos de que sean conferidos, para el bien de sus almas, los sacramentos del orden y de la confirmación». Según la FSSPX, los actuales prelados han recorrido el mundo durante casi cuarenta años para atender a esta demanda.
A pesar de que el pasado mes de agosto el padre Pagliarani «solicitó la gracia de una audiencia con el Santo Padre, haciéndole conocer su deseo de exponerle filialmente la situación actual», la respuesta del Vaticano habría provocado la decisión de Pagliarani y su Consejo de proceder a la consagración de nuevos obispos.
Aunque existió una respuesta, el comunicado de la Casa Generalicia lamenta que la Santa Sede envió «una carta que no responde en modo alguno a nuestras peticiones». Ante esta falta de sintonía en las soluciones propuestas, la Fraternidad ha decidido seguir adelante con unas consagraciones que vuelven a reabrir un viejo frente que parecía sellado.