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John Newman (1881), óleo sobre lienzo de John Everett Millais

John Newman (1881), óleo sobre lienzo de John Everett MillaisWikipedia. Dominio público

El Vaticano da un paso más: san John Henry Newman, Doctor de la Iglesia, ahora en el Calendario Romano General

Aunque su fiesta ya se celebraba el 9 de octubre, la Santa Sede oficializa su memoria libre para toda la Iglesia, destacando su legado educativo y espiritual como referente universal

León XIV ha dispuesto la inscripción de san John Henry Newman (1801-1890) en el Calendario Romano General, fijando su festividad oficial para el 9 de octubre, según un decreto del dicasterio para el Culto Divino publicado este martes. La medida se produce pocos meses después de la proclamación de Newman como Doctor de la Iglesia, y formaliza su memoria para toda la Iglesia universal.

Aunque la fecha de su fiesta ya se celebraba ese día, esta decisión, avalada y hecha pública hoy por la Santa Sede, convierte su memoria en una celebración universal. Su fiesta pasa así a ser reconocida oficialmente y propuesta para todos los fieles, con textos litúrgicos aprobados para la misa y la Liturgia de las Horas.

La inscripción en el calendario global eleva a Newman como memoria libre, lo que permite que sacerdotes y comunidades puedan celebrarla. Con esta medida, la Iglesia reconoce su legado como santo, teólogo y referente educativo, e invita a los fieles de todo el mundo a inspirarse en su vida y enseñanzas.

«El corazón habla al corazón»

El Papa, quien lo proclamó Doctor de la Iglesia el pasado 1 de noviembre durante la solemnidad de Todos los Santos, destacó la dimensión intelectual y espiritual de Newman, calificándolo como copatrono de todos los educadores junto a santo Tomás de Aquino.

La espiritualidad de Newman, resumida en su famoso lema Cor ad cor loquitur («el corazón habla al corazón»), enfatiza el diálogo sincero y constante con Dios, más allá de la mera especulación intelectual.

En la homilía de su proclamación, el Papa evocó su oración Guíame, Luz benévola, describiéndolo como un hombre guiado por la gracia divina en medio de momentos de oscuridad y de crisis, y subrayando la misión de la educación cristiana: ofrecer esa luz amable a quienes corren el riesgo de perderse en la desesperanza.

Los textos litúrgicos publicados junto al decreto incluyen oraciones, lecturas bíblicas y el Oficio divino. La primera lectura, del libro del Eclesiástico, se centra en la sabiduría y la inteligencia del justo; el salmo responsorial expresa la docilidad a la voluntad de Dios y la confianza en su guía; y el Evangelio señala la parábola de la red que recoge peces buenos y malos. Unas lecturas que pueden interpretarse a la luz de la vida de Newman, reflejando su constante búsqueda de la verdad y su cuidadosa selección de lo que es auténtico en la fe y en el conocimiento.

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