Captura de pantalla de cuando León XIV se acerca al sacerdote
León XIV auxilia a un sacerdote de 81 años tras desvanecerse en la Plaza de San Pedro
Don Diego Semeraro, de 81 años, sufrió un ligero desmayo por el calor durante la audiencia general. El Pontífice fue el primero en acudir en su ayuda y le regaló un rosario
Una imagen ha conmovido a los fieles y ha dado la vuelta al mundo: la del Papa León XIV arrodillado en el suelo para socorrer a un anciano sacerdote que se había desplomado a causa del intenso calor.
Los hechos ocurrieron este miércoles, 27 de mayo, después de la audiencia general. Entre la multitud se encontraban dos hermanos sacerdotes de Martina Franca (Italia): don Franco Semeraro, quien celebraba sus 60 años de vida presbiteral, y don Diego Semeraro, de 81 años. Tras tres horas de exposición al sol, este último sufrió un ligero desmayo y cayó al suelo justo cuando se acercaban al atrio para el tradicional saludo al Pontífice.
«¿Es usted de verdad?»
La sorpresa fue mayúscula para los presentes cuando el propio León XIV, al percatarse de lo ocurrido, bajó del atrio y se postró el primero para auxiliar al clérigo. Don Franco relató a los medios vaticanos la incredulidad de su hermano al recuperar el conocimiento y ver al Sucesor de Pedro a su lado: «Santidad, ¿es usted de verdad?», llegó a exclamar el anciano sacerdote. Entonces el Papa le estrechó la mano y le hizo entrega personal de un rosario.
Don Diego fue trasladado a la sala de primeros auxilios del Vaticano, donde las pruebas médicas descartaron cualquier problema de salud grave. Tras el susto, el sacerdote pudo almorzar con normalidad e incluso celebrar la Santa Misa esa misma tarde.
Una vida ligada a San Pedro
Para don Diego Semeraro, tal y como recoge Vatican News, la Plaza de San Pedro no es un escenario cualquiera. Fue precisamente en el hemiciclo de Bernini donde, en el año 1970, recibió la ordenación sacerdotal de manos de Pablo VI. Tras toda una vida de servicio pastoral en la parroquia de la Sagrada Familia en su localidad natal, el destino ha querido que, décadas después, sea otro Pontífice quien le tendiera la mano en el mismo lugar donde comenzó su ministerio.
Por su parte, don Franco Semeraro entregó al Pontífice un álbum fotográfico dedicado a las reliquias de San Agustín, con el que conmemoraba sus 60 años de ministerio sacerdotal. Un gesto que pasó a un segundo discreto plano tras el desvanecimiento de su hermano y la inmediata intervención del Papa, cuya reacción marcó el desarrollo del encuentro y lo convirtió en un momento especialmente emotivo para la familia Semeraro.