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El cardenal Burke

El cardenal Burke

El cardenal Burke rompe su silencio sobre las consagraciones de los lefevbrianos y cuestiona el «formato sinodal» del Consistorio

El purpurado estadounidense advierte de que la ordenación de obispos sin mandato pontificio constituye un «acto cismático» y rechaza que exista un «estado de necesidad» que justifique tal decisión

El cardenal estadounidense Raymond Burke ha ofrecido una valoración detallada del reciente Consistorio Extraordinario y de las inminentes consagraciones episcopales de la Fraternidad de San Pío X (FSSPX). Si bien el purpurado ya se había pronunciado anteriormente sobre la sinodalidad y otras cuestiones de actualidad eclesial, había tardado en manifestarse específicamente sobre las ordenaciones de la FSSPX, a pesar de ser una de las voces más autorizadas en la defensa de la tradición litúrgica.

Cabe recordar que Burke, conocido por su firme apoyo a la misa tradicional en latín, ya reclamó el año pasado a León XIV —apenas un mes después de su elección— el fin de la «persecución» de la Misa Tridentina. En aquel momento, el purpurado afirmó haber trasladado personalmente esta preocupación al Santo Padre, con la esperanza de que se estudiara la cuestión «tan pronto como sea razonablemente posible».

En una reciente entrevista concedida a Per Mariam, Burke ha expresado su preocupación por las consagraciones episcopales previstas para mañana, 1 de julio, por la FSSPX. El cardenal ha calificado estas ordenaciones sin mandato papal como un acto que incurre en la excomunión latae sententiae. Asimismo, ha desestimado el argumento del «estado de emergencia» invocado por la Fraternidad, señalando que la situación actual no lo justifica, ya que la idea de que los fieles no pueden vivir su fe católica en la Iglesia sin tener «una iglesia dentro de la Iglesia» es errónea.

Burke cuestiona el método sinodal

Respecto al desarrollo del Consistorio, Burke valoró como «muy positivo» que el Papa haya otorgado una alta prioridad a este encuentro, subrayando que estas reuniones permiten a los cardenales conocerse entre sí y debatir cuestiones fundamentales para la Iglesia. No obstante, ha lamentado el abandono del debate abierto tradicional en favor de un método de pequeños grupos de estilo «sinodal». Según el prelado, este formato impide que todos los cardenales escuchen a quien habla y puedan responder adecuadamente. Para el cardenal, la cuestión de la sinodalidad «sigue sin resolverse» y carece de historia en la vida de la Iglesia, por lo que requiere un examen crítico profundo.

Además, el antiguo prefecto de la Signatura Apostólica ha criticado que el programa del Consistorio se centrara casi exclusivamente en preocupaciones mundiales, obviando crisis internas como la de la FSSPX, a pesar de que varios cardenales plantearon el tema. Burke sostiene que estas reuniones deberían derivar en acciones pastorales concretas para el cuidado de las almas, algo que, a su juicio, no siempre resulta evidente en el formato actual.

A pesar de la gravedad de la situación con la FSSPX, Burke ha mostrado una actitud pastoral al descartar que se deba declarar la excomunión de todos los fieles de la Fraternidad. Según explica, muchos de ellos, incluidos sacerdotes, no poseen un «espíritu cismático», sino que simplemente «aman la tradición del uso más antiguo del Misal Romano». En este sentido, ha expresado su deseo de que la Santa Sede designe a varios cardenales para reunirse con miembros de la Sociedad y buscar una reconciliación.

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