El cáncer de tiroides se conoce como la enfermedad con forma de mariposa

El cáncer de tiroides se conoce como la enfermedad con forma de mariposaInfoveritas

Cinco mitos sobre el cáncer de tiroides, la enfermedad con forma de mariposa

Aunque en fases tempranas puede no presentar síntomas, existen señales que pueden alertar de su presencia

Una joven llamada Laura compartió recientemente en su cuenta de TikTok una experiencia que cambió su vida: al descubrir un pequeño bulto en su cuello, al que en un primer momento no dio importancia, recibió finalmente un diagnóstico inesperado tras someterse a pruebas médicas: cáncer de tiroides. Su historia ilustra cómo, en muchos casos, esta enfermedad puede pasar desapercibida, rodeada de mitos que dificultan su comprensión y diagnóstico precoz.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Tiroides, la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT) ha colaborado con INFOVERITAS para aclarar algunos de los errores más comunes que circulan sobre esta patología y proporcionar información rigurosa.

Qué es el cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides se origina en la glándula tiroides, una estructura con forma de mariposa ubicada en la base del cuello. Esta glándula desempeña un papel clave en la regulación del metabolismo a través de la producción de hormonas. Aunque no se encuentra entre los tipos de cáncer más frecuentes, su incidencia ha aumentado en las últimas décadas.

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), se diagnostican cada año en España alrededor de 4.500 nuevos casos, lo que equivale a una media de más de nueve por cada 100.000 habitantes. La enfermedad afecta de forma más habitual a las mujeres, con una prevalencia tres o cuatro veces mayor que en los varones, y puede manifestarse a cualquier edad.

Infografía realizada por la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT)

Infografía realizada por la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT)

La clasificación del cáncer de tiroides se realiza en función del tipo de células que lo originan. El más común es el carcinoma papilar, que representa aproximadamente el 80% de los casos. Le siguen el carcinoma folicular, el medular y el anaplásico, este último el más agresivo y menos frecuente.

Síntomas y causas del cáncer de tiroides

Aunque en fases tempranas puede no presentar síntomas, existen señales que pueden alertar de su presencia. Entre ellas se incluyen un bulto en el cuello, hinchazón, dolor que se irradia a oídos o mandíbula, cambios persistentes en la voz, tos sin causa aparente, y dificultad para tragar o respirar.

En cuanto a las causas, en la mayoría de los casos no se conoce un detonante claro. No obstante, la exposición a radiación ionizante, ya sea por tratamientos médicos o accidentes ambientales, constituye un factor de riesgo demostrado. También se ha observado una relación entre una dieta pobre en yodo y la aparición de ciertos subtipos, como los carcinomas papilar y folicular. Las mujeres entre 30 y 50 años se consideran un grupo de mayor riesgo.

1.- «Siempre aparece un bulto en el cuello»: Aunque el nódulo tiroideo es uno de los signos más habituales, muchos casos se detectan de manera fortuita durante exploraciones rutinarias. Además, no todos los bultos son malignos. La Universidad de Navarra recuerda que la mayoría de los nódulos son benignos, pero aun así es necesario consultar con un médico ante cualquier sospecha.

2.- «Sin antecedentes familiares, no hay riesgo»: Si bien ciertos tipos, como el carcinoma medular, pueden tener origen hereditario (hasta un 20 % de los casos), la mayoría de pacientes no tienen antecedentes familiares. Existen otros factores de riesgo, como la radiación o el sexo femenino, que también influyen en su aparición.

3.- «El cáncer de tiroides es siempre mortal»: Esta creencia es incorrecta. El cáncer de tiroides tiene una tasa de supervivencia muy alta. Por ejemplo, el carcinoma papilar, el más frecuente, tiene una supervivencia a cinco años cercana al 90 %. Los avances en diagnóstico y tratamiento han mejorado significativamente el pronóstico.

4.- «La única opción es la cirugía»: Aunque la intervención quirúrgica es el tratamiento habitual en la mayoría de casos, no es la única alternativa. Algunos pacientes pueden optar por vigilancia activa si cumplen ciertos criterios. Además, existen otros tratamientos complementarios, como la terapia con yodo radioactivo o tratamientos oncológicos dirigidos.

5.- «Una vez tratado, no puede volver»: A pesar de los tratamientos exitosos, existe un riesgo de recaída en aproximadamente un 20–35 % de los pacientes. Por ello, el seguimiento médico continuado es imprescindible. En caso de recurrencia, hoy en día se dispone de nuevas terapias para controlar la enfermedad.

En definitiva, el cáncer de tiroides es una enfermedad que, si bien no debe tomarse a la ligera, tampoco debe ser motivo de alarma injustificada. La información veraz, el diagnóstico precoz y el seguimiento adecuado son las claves para afrontar esta patología con garantías. Para resolver dudas, AECAT ha publicado recientemente una guía de preguntas frecuentes que puede consultarse en su página web.

Infoveritas es una agencia de verificación especializada en contrastar noticias y desmentir bulos, ha firmado una colaboración con El Debate para publicar dos verificaciones semanales. Con este acuerdo, ambos medios buscan fomentar el pensamiento crítico y reducir la desinformación en la sociedad.

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