La podóloga María Jesús Lechuga
Ir encorvado no siempre es culpa de la espalda: estas son las tres partes del cuerpo que influyen
La podóloga María Jesús Lechuga explica por qué los pies, la boca y los ojos pueden influir
En todo ser humano es normal que exista cierta curvatura en la espalda pero cuando esta es más pronunciada provoca cifosis lo que hace que la espalda adquiera un aspecto similar a una joroba. Esto puede ocasionar complicaciones de salud, como dolor o problemas respiratorios. Sin embargo, no siempre, –sobre todo en personas jóvenes– el problema parte de la propia espalda.
María Jesús Lechuga, podóloga, fisio y posturóloga, explica que «normalmente cuando se tiene una mala postura o se camina mal lo primero que viene a la cabeza es un problema de espalda, sin embargo hay otras zonas del cuerpo que juegan un papel crucial».
A este respecto la profesional afirma, en un video en su cuenta de TikTok, los tres motivos que podrían llevarte a encorvar la espalda hasta que aparece la chepa.
Los pies: «Si pisas mal todo lo que hay por encima se desajusta y tu cuerpo intenta compensar, eso genera tensiones». La boca: «Una mala mordida puede alterar el equilibrio del cuello y de toda la columna vertebral. Y como la mandíbula conecta con los músculos que sujetan la cabeza puede cambiar tu postura sin que te des cuenta». Los ojos: «Tu mirada influye en cómo colocas la cabeza y si un ojo ve mejor que el otro, tu cuerpo ajusta la postura de forma inconsciente para compensarlo».
Los beneficios de caminar
En todo el mundo, cerca de 800 millones de personas sufren dolor lumbar, lo que lo convierte en una de las principales causas de discapacidad y de deterioro en la calidad de vida. Los especialistas señalan que las recaídas son muy frecuentes: siete de cada diez personas que se recuperan vuelven a experimentar dolor en el plazo de un año.
Las recomendaciones actuales para prevenir y manejar el dolor de espalda destacan la importancia de combinar ejercicio con educación. No obstante, muchas modalidades de ejercicio resultan poco accesibles, ya sea por su elevado costo, complejidad o la necesidad de supervisión profesional. Ante esto, un ensayo clínico del Grupo de Investigación sobre Dolor Espinal de la Universidad Macquarie evaluó si caminar podía ser una alternativa eficaz, económica y accesible y los resultados, publicados en The Lancet, fueron claros: caminar es uno de los mejores ejercicios.
El profesor Mark Hancock, fisioterapeuta y autor principal del estudio, explicaba: «No sabemos con certeza por qué caminar resulta tan beneficioso para prevenir el dolor de espalda, pero probablemente se deba a la combinación de movimientos suaves y rítmicos, la carga y fortalecimiento de la columna y sus músculos, la relajación, el alivio del estrés y la sensación de bienestar que genera».
Además, resalta que caminar aporta otros beneficios ampliamente conocidos: mejora la salud cardiovascular, contribuye a mantener la densidad ósea, ayuda a controlar el peso y favorece la salud mental.