En nuestra boca y piel existen canales de iones llamados TRPM8
Bienestar
El secreto del frescor de la menta: así activa el cerebro los receptores del frío
El protagonista de este proceso es el mentol, un compuesto capaz de engañar al sistema nervioso mediante la activación de proteínas receptoras
La sensación de frío que experimentamos al consumir menta no se debe a un cambio térmico real, sino a una interacción molecular específica. El protagonista de este proceso es el mentol, un compuesto capaz de engañar al sistema nervioso mediante la activación de proteínas receptoras en las neuronas sensoriales.
En nuestra boca y piel existen canales de iones llamados TRPM8 (Transient Receptor Potential Melastatin 8). Estos actúan como sensores biológicos que se activan naturalmente cuando la temperatura desciende por debajo de los 25°C. Al activarse, permiten que iones de calcio y sodio entren en la neurona, generando un impulso eléctrico que el cerebro interpreta como frío.
El mentol tiene una estructura química que encaja perfectamente en el receptor TRPM8. Cuando masticamos menta, las moléculas de mentol se unen a estos sensores y los estabilizan en su estado «abierto», incluso si la temperatura ambiental es cálida.
Este fenómeno reduce el umbral de activación del receptor. Por esta razón, si bebes agua a temperatura ambiente después de consumir mentol, la sensación es de un frío polar: el receptor ya está sensibilizado y reacciona de forma desproporcionada ante cualquier estímulo táctil o térmico mínimo.
Sensación sin temperatura
El proceso se denomina quimiestesia. A diferencia del gusto (dulce, salado, amargo), involucra al sistema trigémino, encargado del tacto y la temperatura. Mientras que la capsaicina de los chiles activa los receptores de calor (TRPV1), el mentol secuestra la vía del frío.
Esta capacidad de alterar la percepción sensorial tiene aplicaciones prácticas más allá de la industria alimentaria, siendo fundamental en la elaboración de parches y pomadas analgésicas que utilizan el «frío químico» para mitigar la sensación de dolor muscular.