Un hombre se encuentra desorientado en su casa
Qué es el «efecto puerta»: la explicación científica de por qué olvidas algo al entrar en una habitación
Este fenómeno tan frecuente lleva siendo estudiado por psicólogos desde hace tiempo
Seguro que todo el mundo ha vivido alguna vez la situación de entrar en una habitación y olvidarse de qué iba a hacer de manera inmediata. Este fenómeno tan frecuente lleva siendo estudiado por psicólogos desde hace tiempo y, pese a que parezca algo preocupante o alguien lo pueda relacionar con la falta de memoria, la realidad es que se trata de algo más normal de lo que parece.
Este vacío repentino en la mente es denominado oficialmente como «efecto puerta». Según un estudio elaborado por la Universidad de Notre Dame, el cerebro no almacena la realidad como una secuencia continua de acontecimientos, sino que organiza la información en episodios o bloques que se vinculan a contextos específicos.
En este sentido, los investigadores ponen el foco en que, cuando alguien entra a un espacio diferente, existe la posibilidad de que el cerebro interprete este cambio como el comienzo de una nueva situación. Esta necesidad de reorganizar rápidamente la información es la que puede provocar que ciertos detalles se olviden de forma momentánea.
De esta forma, los objetivos no es que desaparezcan para siempre, sino que simplemente pasan a un segundo plano. Los especialistas, por lo tanto, señalan que se trata más bien de un proceso de priorizar cierta información frente a otra de manera inconsciente.
Problemas reales de memoria
Esta no se trata de una señal que advierta directamente de que la memoria está empezando a fallar u otro tipo de problemas mayores. Sin embargo, sí es recomendable visitar un experto si este tipo de situaciones suceden demasiado.
De esta manera, hay varios síntomas que pueden relacionarse con un deterioro en las capacidades cognitivas, como son la desorientación en lugares conocidos, dificultades para seguir conversaciones o cambios significativos en la personalidad y el comportamiento.
En estos escenarios sí es conveniente buscar ayuda, pero si uno padece simplemente el «efecto puerta», no debería preocuparse en gran medida, puesto que es mucho más habitual de lo que parece.