Una mujer joven durmiendo en el dormitorio

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Psicología

Dormir con la puerta abierta o cerrada: ¿qué dice la psicología?

Aunque parezca un detalle nimio, lo cierto es que dice mucho de la persona

El momento de irse a la cama es uno de los más sagrados para la mayoría de las personas. Cada uno tiene sus rutinas: leer un poco, colocar la almohada a su gusto, mirar el móvil... Una de ellas tiene que ver con la puerta del dormitorio, o más bien cómo la disponemos. Mientras unos la cierran, otros prefieren dejarla abierta. Pero, ¿qué dice la psicología al respecto?

Los expertos aclaran que no puedes definir a una persona por un hábito en concreto. Aun así, sí que dan ciertos indicativos de lo que puede significar, en este caso, dormir con la puerta abierta o cerrada.

Puerta abierta

Esta decisión suele estar ligada a una conexión con el resto de la casa que se tiene cuando la puerta permanece abierta. Esto, además de atender a una cuestión de comodidad y bienestar, favorece una sensación de amplitud. Así, se combate la impresión de estar aislado que puede limitar el sueño de algunos al poder sentirse «atrapados».

Esto también puede atender a situaciones personales específicas como tener un niño pequeño en casa y querer escuchar si pasa algo o contar con una mascota que suele entrar al dormitorio. A su vez, es más común dejar la puerta abierta en los meses en que hace calor para generar así corriente o una mayor ventilación, lo que favorece el sueño.

Puerta cerrada

Por su parte, mantener el espacio cerrado genera más privacidad, lo que también puede ser importante para que una persona se sienta más cómoda a la hora de dormir. Además, también puede atender esta decisión a criterios de seguridad, y es que mantener la puerta cerrada puede ser de gran ayuda a la hora de protegerte en caso de incendio o de humo que pueda acceder al dormitorio.

¿Qué dice la psicología?

Los expertos no dicen que sea mejor una opción o la otra y, de hecho, hacen especial hincapié en que no se puede conocer la personalidad de alguien por hábitos concretos. Así, juzgar cómo es alguien solo por si duerme con la puerta abierta o cerrada sería un error de análisis completo.

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