Cirujanos durante una operación

Cirujanos durante una operaciónGTRESONLINE

Salud

Los peligros del turismo médico 'low cost'

La muerte reciente de una joven andaluza de 17 años tras someterse a una reducción de estómago en Turquía ha hecho saltar las alarmas

El turismo médico mueve en nuestro país más de 500 millones de euros al año. Lo que en un principio se vendía como turismo de bisturí con paquetes vacacionales y retoques estéticos incluidos, hoy en día abarca todo tipo de tratamientos médico-estéticos e intervenciones en el quirófano, entre ellas correcciones de nariz, aumento de pecho, implantes de pelo, cirugía plástica y de la obesidad (endoscópica y bariátrica).

En el contexto de un mundo globalizado e interconectado, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomiendan familiarizarse con los posibles peligros y riesgos que puedan surgir, antes de optar por operarse en un país fuera de la Unión Europea para evitar males mayores que comprometan la salud o la vida del paciente.

A nivel mundial, España se sitúa en el undécimo lugar en número de procedimientos estéticos realizados, siendo un destino médico de preferencia para británicos, suizos, franceses y alemanes por su excelente relación calidad-precio, a la que se suman las garantías de unos protocolos sanitarios rígidos.

No obstante, países de economías emergentes, como Turquía y México, son los que más han crecido durante la pandemia debido a sus agresivas ofertas de cirugías low cost, que han atraído un gran número de pacientes extranjeros y que suponen uno por cada tres pacientes locales.

«Cuando se trata de intervenciones quirúrgicas complejas, el precio no puede ser el único criterio que nos impulse a tomar una decisión de la que depende nuestra salud e incluso la vida», apunta el portavoz del IMEO, Rubén Bravo, refiriéndose a la reciente muerte de una joven andaluza de 17 años que se operó de reducción de estómago en Turquía y falleció en el quirófano.

En el último caso de negligencia médica, a la paciente le cortaron por error el bazo

Es un caso muy comentado en los medios, ejemplo de negligencia médica: a la paciente se le cortó por error el bazo, un órgano situado en la parte superior del estómago, que fue causa de una hemorragia interna que derivó en septicemia (presencia de bacterias en la sangre) y muerte.

«En España, los exámenes preoperatorios para este tipo de intervenciones consisten en una analítica completa, electrocardiograma, placa de tórax, antígenos, PCR y endoscopia. A la menor que perdió la vida solo le hicieron un test de coronavirus», recalca el portavoz.

«Igualmente, estas intervenciones se plantean como una decisión a largo plazo y forma parte de un tratamiento integral multidisciplinar, donde la cirugía se acompaña por un seguimiento de dos años donde intervienen endocrinos, nutricionistas y psicólogos, algo de lo que carecen las operaciones de cirugía bariátrica de bajo coste», explica Rubén Bravo.

Condiciones precarias

Si optamos por algún país de Europa occidental, no tendríamos que preocuparnos de la seguridad durante el procedimiento quirúrgico, ya que las homologaciones y certificaciones son estándar y de cumplimiento obligatorio. Fuera de esas zonas, en países como Turquía, Lituania, México o Colombia, la intervención puede costar hasta la mitad, recortando los gastos en pruebas preoperatorias, en condiciones hospitalarias y sanitarias precarias, materiales de baja calidad, estancia insuficiente en el hospital o personal sanitario con poca experiencia.

La cirugía bariátrica es complicada y debe ser realizada por cirujanos acreditados para llevar a cabo esas intervenciones y que cuenten con suficiente experiencia; que formen parte de equipos multidisciplinares que ofrezcan una atención integral y sean capaces de resolver las posibles complicaciones que aparezcan.

Además, sería recomendable comprobar sus credenciales y experiencia, así como la formación del personal que nos atenderá en estas clínicas extranjeras y no estaría de más conocer la opinión de otros pacientes. No hablar el idioma de este país puede suponer otra barrera importante, ya que es sumamente necesario entender lo que se explica antes, durante y después de la intervención.

Las complicaciones postoperatorias pueden elevar la factura en caso de hospitalización

Los inconvenientes se manifiestan cuando la operación se complica y el paciente debe estar hospitalizado más tiempo del previsto, lo que eleva la factura del hospital. El seguimiento del enfermo tras la operación debe ser efectuado por el cirujano que lo operó, algo que no suele suceder cuando la intervención tiene como escenario una clínica privada extranjera.

Hay que tener cuidado también con las prácticas de posible reutilización del material quirúrgico para abaratar los costes, cuando este debe ser desechable, de calidad y de un solo uso; en caso contrario, fácilmente puede causar una infección de enfermedades bacterianas o víricas. Por eso es tan importante que tanto el centro médico, como sus recursos y material utilizado, estén certificados y homologados por la UE.

Complicaciones posteriores

Otro tema que nos debería preocupar en una intervención quirúrgica fuera de la frontera es cuando se adelanta el alta por ahorrar costes de alojamiento. Y no solo se trata de las molestias que puede ocasionar un vuelo. A veces surgen complicaciones durante las dos semanas posteriores a la intervención y esto puede requerir una segunda operación, siendo muy necesaria toda la información detallada de la cirugía inicial.

Siempre queda como último remedio acudir a urgencias, pero el paciente tendrá que asumir los riesgos de haberse operado fuera, y que pueden ser muy variados, como un retraso diagnóstico, o que desconozcan la técnica de la cirugía practicada en el extranjero, por no estar bien detallada en el informe de alta o por ser una versión no aceptada en la cirugía bariátrica occidental.

Reclamar daños y perjuicios en Turquía es bastante complicado y multiplicará los gastos

Puede parecer muy atractivo desde el punto de vista económico, pero conlleva riesgos médicos y estéticos, en algunos casos muy graves, que pueden poner en peligro la vida de las personas que se someten a este tipo de intervenciones.

A la hora de reclamar por daños y perjuicios en Turquía es bastante más complicado, ya que implica la contratación de abogado, procurador y traductor, además de otros gastos importantes, como desplazamientos, alojamiento y manutención que en su conjunto multiplicará con creces el económico presupuesto inicial.

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