Orforglipron, de Lilly

Orforglipron, de Lilly

Llega una nueva pastilla para adelgazar que sustituye a las inyecciones

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado un nuevo tratamiento oral para la pérdida de peso, ampliando las opciones terapéuticas disponibles frente a la obesidad. Se trata de Foundayo (orforglipron), un fármaco desarrollado por la farmacéutica Eli Lilly que se convierte en la segunda píldora autorizada en este ámbito en el país.

La píldora Wegovy fue el primer medicamento para bajar de peso aprobado también para ayudar a prevenir eventos cardiovasculares potencialmente mortales en adultos con enfermedades cardiovasculares y obesidad o sobrepeso. Fue autorizada por la FDA en diciembre pasado y está desarrollada por Novo Nordisk.

La principal novedad de Foundayo radica en su formato oral. Está indicado para adultos con obesidad o sobrepeso, así como para aquellos con patologías asociadas al peso que prefieren evitar las inyecciones. Según la compañía, su uso combinado con dieta hipocalórica y aumento de la actividad física contribuye a la pérdida de peso y al mantenimiento a largo plazo.

Hasta ahora, los tratamientos más conocidos para el control del peso se administraban mediante inyección

Los resultados de los ensayos clínicos apuntan a una pérdida media de aproximadamente 12,2 kilos entre los pacientes tratados con el fármaco, frente a cerca de un kilo en el grupo placebo, lo que sugiere una eficacia significativa.

Deborah Horn, directora del Centro para la Medicina de la Obesidad en la facultad de medicina McGovern en UTHealth Houston explica: «Las personas que viven con obesidad necesitan opciones de tratamiento que se adapten a su ritmo de vida, y para muchos, una pastilla oral diaria que se toma sin restricciones de agua o comida les brinda mayor flexibilidad en su tratamiento».

Riesgos y efectos secundarios

El nuevo fármaco oral para la pérdida de peso Foundayo (orforglipron) incorpora advertencias relevantes sobre su seguridad y uso, según la información facilitada por la farmacéutica.

El medicamento no debe administrarse en combinación con otros tratamientos que actúan sobre los receptores GLP-1, debido al riesgo de efectos adversos. Además, no se dispone de evidencia suficiente sobre su seguridad y eficacia en población pediátrica, por lo que su uso se limita a adultos.

Entre los principales riesgos, destaca la posible aparición de tumores tiroideos, incluido el cáncer de tiroides. Por este motivo, se recomienda vigilar la aparición de síntomas como bultos o inflamación en el cuello, ronquera persistente, dificultad para tragar o problemas respiratorios. Ante cualquiera de estas señales, los especialistas insisten en la importancia de consultar con un profesional sanitario.

En cuanto a los efectos secundarios, los más frecuentes son de carácter gastrointestinal. Entre ellos se incluyen náuseas, estreñimiento, diarrea, vómitos, indigestión y dolor abdominal. También se han descrito otros síntomas como dolor de cabeza, distensión abdominal, fatiga, eructos, acidez, flatulencia y pérdida de cabello.

La compañía subraya que estos no son los únicos efectos adversos posibles, por lo que recomienda un seguimiento médico durante el tratamiento. La aprobación de Foundayo supone un avance en las opciones terapéuticas contra la obesidad, aunque los expertos recuerdan la necesidad de evaluar de forma individualizada los beneficios y riesgos en cada paciente.

La doctora Mireya Villalvazo, médico nefróloga y bariatra clínica explica en su cuenta de Instagram la diferencia de esta pastilla con las clásicas inyecciones para adelgazar como Ozempic. «Orforglipron es un agonista del receptor del GLP-1 en formato molécula pequeña no peptídica. Es decir, es muy diferente a lo que tenemos ahora. No se parece a la hormona pero si activa el receptor. Al ser una molécula pequeña no peptídica su fabricación podría ser más sencilla y costa efectiva por lo que abre la puerta a más acceso y quizás mejores precios» y añade: «Tiene la ventaja de mayor biodisponibilidad y toma flexible, sin ayuno, sin esperar 30 minutos y sin restricciones de agua».

La nefróloga afirma que en adultos con obesidad los estudios han reportado reducciones de peso de promedio del 11 al 12 % a 72 semanas con la dosis alta. Con las mejores clínicas, cardiometabólicas y un perfil de seguridad en relación a los efectos adversos muy similar a otros antagonistas del receptor del GLP-1. «Puede ser una opción para el mantenimiento y para pacientes que no tienen pesos excesivo», concluye la doctora.

Por su parte, Joe Nadglowski, presidente y director ejecutivo de Obesity Action Coalition afirma en un comunicado: «No existe ninguna fórmula que funcione para todas las personas que viven con sobrepeso u obesidad» y añade: «Nuevas opciones de tratamiento amplían las posibilidades y ayudan a más personas a encontrar tratamientos que se adapten a sus vidas, sus objetivos, independientemente de la etapa en que se encuentren, ya sea que estén recién comenzando a explorar opciones de tratamiento o buscando un enfoque diferente a largo plazo.»

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