Los patrones de riesgo cardíaco, metabólico e inflamatorio difieren entre hombres y mujeres con obesidad
Por qué los kilos de más tienen efectos distintos en hombres y mujeres
La obesidad es una enfermedad crónica compleja asociada a distintas respuestas metabólicas e inflamatorias. El sexo biológico influye en la distribución de la grasa corporal, el metabolismo hepático y la actividad inflamatoria sistémica. Sin embargo, hasta ahora no se disponía de perfiles diferenciados por sexo en adultos con obesidad.
Una nueva investigación que será presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), en Estambul (Turquía) del 12 al 15 de mayo, identifica patrones diferenciados de riesgo cardiovascular, metabólico e inflamatorio entre hombres y mujeres con obesidad. Los resultados aportan nuevas claves para adaptar los tratamientos clínicos a cada perfil.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad Dokuz Eylül (Turquía), señala que los hombres con obesidad presentan una mayor tendencia a acumular grasa abdominal o visceral, un factor estrechamente vinculado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Además, muestran con mayor frecuencia niveles elevados de enzimas hepáticas, indicativos de posible daño en el hígado. En cambio, las mujeres con obesidad tienden a presentar más inflamación sistémica y colesterol elevado, dos factores asociados al riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes tipo 2.
Los hombres con obesidad presentan una mayor tendencia a acumular grasa abdominal o visceral
«Nuestros hallazgos revelan diferencias fascinantes en la forma en que hombres y mujeres responden a la obesidad», afirmó la Dra. Zeynep Pekel, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad Dokuz Eylül de Izmir. «Esto demuestra la importancia de la investigación específica de género. Las diferencias sexuales no solo influyen significativamente en la patología y la evolución de la obesidad, sino que nuestros resultados indican que dichas diferencias podrían ser un paso fundamental para encontrar terapias dirigidas y específicas para cada sexo que ayuden en el manejo de las personas con obesidad».
Según estimaciones de 2023, alrededor de 1.540 millones de adultos en el mundo —aproximadamente una de cada tres mujeres y uno de cada cuatro hombres— vivían con síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo que incrementa la probabilidad de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Este síndrome incluye obesidad abdominal, hipertensión, colesterol elevado y glucosa en ayunas alta.
Así se hizo el estudio
Para abordar esta laguna, los investigadores analizaron a 886 mujeres (edad media: 45 años) y 248 hombres (edad media: 41 años) atendidos en la Clínica de Obesidad del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Dokuz Eylül entre 2024 y 2025. El objetivo fue comparar parámetros antropométricos, metabólicos e inflamatorios para identificar patrones específicos por sexo.
Todos los participantes fueron sometidos a mediciones físicas —como peso, talla, índice de masa corporal (IMC) y presión arterial— y a análisis completos de perfil lipídico, que incluyeron colesterol total, LDL («colesterol malo»), HDL («colesterol bueno»), triglicéridos y glucosa en ayunas.
También se evaluaron marcadores de función hepática (ALT y GGT), función renal (creatinina) y parámetros inflamatorios como proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, recuento de leucocitos y plaquetas.
Hombres vs mujeres
Los resultados muestran que, aunque los hombres presentaban un IMC ligeramente superior al de las mujeres (37,5 frente a 36 kg/m²), su circunferencia de cintura era notablemente mayor (120 frente a 108 cm) y su presión arterial sistólica también más alta (128 frente a 122 mmHg). Estos factores se asocian a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Asimismo, los hombres registraron niveles más elevados de enzimas hepáticas (ALT y GGT), triglicéridos y creatinina, lo que sugiere un mayor riesgo de complicaciones metabólicas y hepáticas.
Por su parte, las mujeres mostraron niveles más altos de colesterol total (215 frente a 203 mg/dL) y LDL (130 frente a 123 mg/dL), además de marcadores inflamatorios más elevados, como la proteína C reactiva, la velocidad de sedimentación globular y el recuento de plaquetas.
Estas diferencias podrían estar relacionadas con factores hormonales, inmunológicos y de distribución de la grasa corporal
Pekel explica que estas diferencias podrían estar relacionadas con factores hormonales, inmunológicos y de distribución de la grasa corporal. En particular, el estrógeno influye en cómo se almacena la grasa y en la respuesta inflamatoria del organismo. Las mujeres tienden a acumular más grasa subcutánea y presentan una respuesta inflamatoria distinta, además de un sistema inmunitario más activo, en parte debido a factores genéticos como el cromosoma X. En cambio, los hombres acumulan con mayor frecuencia grasa visceral, más asociada a complicaciones metabólicas.
«Aún es pronto y estos hallazgos deben confirmarse en otros grupos de pacientes, pero ofrecen información importante sobre cómo la obesidad puede afectar de manera diferente a hombres y mujeres», afirmó Pekel. «Es probable que estas diferencias estén influenciadas por factores biológicos como las hormonas, las respuestas inmunitarias y la distribución de la grasa. Nuestros próximos pasos consisten en validar estos hallazgos en poblaciones más amplias, comprender mejor los procesos biológicos que subyacen a estas diferencias y explorar cómo estos patrones se relacionan con el riesgo clínico».
Los autores del estudio reconocen limitaciones importantes, entre ellas su diseño transversal, que impide establecer relaciones causales, así como la posible presencia de factores de confusión. Además, señalan que la muestra se compone principalmente de adultos de etnia turca, lo que limita la generalización de los resultados a otras poblaciones. Estudios más amplios serán necesarios para confirmar y ampliar estas conclusiones.