Wegovy
Medicamentos
Pastillas para adelgazar: el nuevo fármaco de Wegovy que preocupa a los médicos
El Dr. Gontrand López Nava explica por qué preocupa el medicamento de semaglutida
La irrupción de los fármacos basados en agonistas del receptor GLP-1 ha transformado el tratamiento de la obesidad en los últimos años. Tras el auge de medicamentos inyectables como Ozempic o Wegovy, una nueva tendencia comienza a ganar terreno: las formulaciones orales. Sin embargo, especialistas en obesidad advierten de los riesgos de convertir estos tratamientos en una solución masiva sin la adecuada supervisión médica.
La preocupación surge especialmente tras la rápida expansión de Wegovy oral en Estados Unidos. El medicamento, aprobado por la FDA el 22 de diciembre de 2025 y comercializado desde el 5 de enero de 2026, registró más de 18.000 recetas en su primera semana. A mediados de enero ya superaba las 26.000 prescripciones y, según estimaciones, en abril alcanzaba alrededor de 200.000 recetas semanales.
Principio activo que Ozempic
Según explica el doctor Gontrand López-Nava, experto en técnicas contra la obesidad y director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica de HM Sanchinarro, el hecho de que el fármaco se presente en forma de comprimido no cambia la naturaleza del tratamiento.
«Ya sea en vía oral o en inyecciones, estamos hablando de la misma molécula que Ozempic, la semaglutida. Lo que preocupa son dos cosas. Una, que son hormonas que actúan a múltiples niveles del cuerpo incluido el cerebro. Y segunda, que se está lanzando un mensaje de solución para la obesidad en forma de pastilla sin advertir de la reganancia de peso al interrumpir la medicación y de una buena observación de los posibles efectos secundarios ya descritos y de los que estén por aparecer», señala.
El especialista considera que la popularización de estos tratamientos puede generar expectativas poco realistas sobre el abordaje de una enfermedad compleja como la obesidad.
Banalizar un tratamiento médico
López-Nava advierte de que el principal problema no es el uso de estos fármacos bajo control clínico, sino la percepción social de que constituyen una solución sencilla y universal para perder peso.
«El problema está en que la gente no entienda el funcionamiento de estos fármacos. No podemos permitir que un tratamiento crónico como estos, que son sistémicos y con advertencias sobre sus efectos secundarios se conviertan en la solución más común por moda o por presión social», afirma.
En este sentido, recuerda que los medicamentos GLP-1 actúan sobre diferentes órganos y sistemas del organismo, incluyendo el cerebro, el páncreas, la retina o la glándula tiroides, por lo que considera imprescindible una supervisión médica adecuada.
Resultados positivos
El especialista reconoce que estos tratamientos han demostrado eficacia para la pérdida de peso, especialmente en fases iniciales del tratamiento.
«Los fármacos dan resultado. Y para una primera fase son positivos de usar. Pero normalizarlos como el método por el que adelgazar consumiéndolos de manera alargada en el tiempo es un error. La obesidad necesita de medicina, de seguimiento y de un criterio clínico. No necesita de viralidad», sostiene.
Normalizarlos como el método para adelgazar consumiéndolos de manera alargada en el tiempo es un error
Entre los aspectos que considera prioritarios destaca la necesidad de informar adecuadamente a los pacientes sobre la posible recuperación del peso tras la suspensión del tratamiento y sobre los efectos adversos conocidos de la semaglutida.
Una molécula con años de recorrido
López-Nava recuerda además que la semaglutida oral no es una novedad absoluta. Desde al menos 2018 existe una formulación oral comercializada bajo el nombre de Rybelsus, utilizada para el tratamiento de la diabetes tipo 2.
Por ello, considera que la decisión de iniciar un tratamiento con agonistas GLP-1, ya sea por vía oral o inyectable, debe responder exclusivamente a criterios médicos.
Efectos secundarios y vigilancia
Según recuerda el especialista, la ficha técnica aprobada por la FDA recoge posibles efectos adversos asociados a estos tratamientos, entre ellos pancreatitis aguda, alteraciones biliares, episodios de hipoglucemia y cambios en el estado de ánimo.
A su juicio, el rápido crecimiento de las prescripciones en Estados Unidos refleja una adopción poblacional acelerada que requiere una mayor concienciación sobre sus beneficios, riesgos y limitaciones.
El experto defiende un abordaje integral de la obesidad basado en el seguimiento médico, el apoyo psicológico y la intervención nutricional.
Entre las alternativas terapéuticas destaca la endoscopia bariátrica, una técnica mínimamente invasiva que permite reducir la capacidad gástrica mediante la realización de pliegues en el estómago a través de un endoscopio introducido por la boca. Según explica, este procedimiento puede favorecer pérdidas de peso de entre el 15% y el 20%, siempre acompañado de cambios de hábitos y seguimiento multidisciplinar.
«Hay que actuar en el estómago si quieres luchar contra la obesidad. Actuar en el cerebro como los fármacos está bien si es algo temporal, pero no si quieres que sea duradero en el tiempo», concluye López-Nava.
Los especialistas coinciden en que los agonistas GLP-1 representan una herramienta terapéutica de gran utilidad, pero recuerdan que la obesidad sigue siendo una enfermedad crónica que requiere un abordaje individualizado y sostenido en el tiempo.