Mujer con ELA

Mujer con ELAFreepick

Día Internacional de la ELA

Esclerosis lateral amiotrófica: un descubrimiento que cambia la comprensión de la ELA

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa sin cura que afecta en España a unas 4.500 personas y de la que se registra cada año un número similar de nuevos casos y fallecimientos, en torno a 1.000. La ELA se caracteriza por la degeneración progresiva de las neuronas motoras, encargadas de controlar los movimientos voluntarios. Esta pérdida neuronal provoca una parálisis progresiva y una esperanza de vida que suele situarse entre los dos y cinco años tras el diagnóstico.

Una nueva investigación liderada por científicos del Instituto Nacional de Investigación Científica (INRS), cuyos resultados han sido publicados en la revista Brain, asegura que la enfermedad podría comenzar en otras partes del cerebro distintas a las tradicionalmente asociadas con el control del movimiento y mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles.

Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se habían centrado en la corteza motora y la médula espinal. Sin embargo, el equipo dirigido por el profesor Kessen Patten, titular de la Cátedra de Investigación Anna Sforza Djoukhadjian en Esclerosis Lateral Amiotrófica, ha encontrado evidencias de que alteraciones clave podrían producirse mucho antes en otras áreas cerebrales.

El cerebelo, bajo el foco

Los investigadores centraron su atención en el cerebelo, una estructura cerebral relacionada principalmente con el equilibrio y la coordinación, pero cuyo papel en la ELA había sido poco explorado.

Utilizando modelos de pez cebra con la variante genética más frecuente de la enfermedad, asociada al gen C9orf72, los científicos detectaron una atrofia temprana del cerebelo caracterizada por la pérdida de células de Purkinje y células granulares, dos tipos neuronales fundamentales para su funcionamiento.

Estos cambios aparecieron antes de que se manifestaran los síntomas motores típicos de la enfermedad

«Nuestros resultados demuestran que la ELA no se limita a las regiones motoras del cerebro. Se producen cambios significativos en otras áreas, mucho antes de que aparezcan los síntomas, lo que modifica profundamente nuestra comprensión de la enfermedad».

El pez cebra es uno de los modelos más utilizados en investigación biomédica debido a que comparte numerosos mecanismos genéticos y celulares con los seres humanos, lo que facilita el estudio de enfermedades neurodegenerativas.

Gen clave en la reparación del ADN

Para profundizar en los mecanismos implicados, el equipo empleó una tecnología de análisis genético a nivel de célula individual. Gracias a esta metodología identificó una reducción en la actividad del gen paics, responsable de producir una enzima esencial para la síntesis de purinas.

Las purinas son moléculas fundamentales para la construcción y reparación del ADN. Cuando su producción disminuye, las células pierden capacidad para corregir el daño genético que se genera de manera natural, favoreciendo su acumulación progresiva y, finalmente, la muerte neuronal.

«Logramos establecer un vínculo directo entre un defecto en la producción de purinas y la acumulación de daño en el ADN de las células cerebrales, lo que nos ayuda a comprender mejor el origen de su degeneración», explica Jaskaran Singh, estudiante de doctorado del INRS y primer autor del estudio.

Una posible vía terapéutica

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es que este proceso podría ser reversible. En experimentos realizados por los investigadores, la restauración de la actividad del gen paics permitió reducir el daño acumulado en el ADN, mejorar la supervivencia neuronal y frenar la progresión de la enfermedad a nivel celular.

Aunque los resultados se han obtenido en modelos experimentales y todavía será necesario desarrollar nuevas investigaciones antes de trasladarlos a la práctica clínica, los autores consideran que estos descubrimientos abren una prometedora línea de trabajo para el desarrollo de futuros tratamientos.

El estudio aporta además una nueva perspectiva sobre los mecanismos iniciales de la ELA y refuerza la necesidad de investigar regiones cerebrales distintas de las tradicionalmente vinculadas al control motor, con el objetivo de avanzar hacia diagnósticos más precoces y terapias más eficaces.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas