La melatonina podría aliviar el dolor crónico
La hormona que te ayuda a dormir podría aliviar el dolor crónico
La melatonina es una hormona que produce el organismo de forma natural. Esta hormona se produce en mayor cantidad cuando oscurece, y disminuye cuando hay luz; por eso juega un papel fundamental a la hora de regular los ciclos del día y la noche, o sueño-vigilia. Sin embargo, la producción de melatonina disminuye con la edad o ante determinadas circunstancias; por eso es frecuente la suplementación con melatonina.
Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Sídney, publicada en la revista PAIN, sugiere que este suplemento consigue un alivio del dolor comparable al de algunos de los fármacos más utilizados para tratar este tipo de patologías. Dado que el dolor musculoesquelético afecta hasta al 47 % de la población mundial, los investigadores consideran que la melatonina podría convertirse en una alternativa accesible, de bajo coste y con un perfil de seguridad favorable.
Aliado frente al dolor
«La melatonina ya está presente en los hogares, es económica y sabemos que es segura, pero lo interesante es que también puede ayudar a controlar el dolor crónico, lo que abre la puerta a reducir la dependencia de medicamentos que conllevan más riesgos», afirma en un comunicado Kangchao Wu, autor principal del estudio y estudiante de doctorado del Centro de Investigación Musculoesquelética del Centro Charles Perkins y de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sídney.
Los investigadores destacan que este trabajo refuerza el interés por la reutilización de medicamentos ya conocidos para nuevas aplicaciones clínicas.
«Estamos tomando un medicamento que ya conocemos y aplicándolo a un problema que afecta a una gran proporción de la población mundial», explica el coautor del estudio, el profesor Paulo Ferreira, director del Centro de Investigación Musculoesquelética.
Más de 2.000 pacientes analizados
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores revisaron los datos de 2.028 adultos incluidos en 23 ensayos clínicos aleatorizados realizados en países como Estados Unidos, Rusia, Brasil, Egipto y China.
Los participantes padecían distintas afecciones relacionadas con el dolor musculoesquelético, entre ellas lumbalgia, artrosis y fibromialgia, además de pacientes en recuperación tras intervenciones quirúrgicas como reemplazos articulares o cirugía de columna.
La melatonina podría incorporarse como parte de una estrategia integral para el tratamiento del dolor
En conjunto, los resultados muestran que la melatonina redujo la intensidad del dolor en unos nueve puntos en una escala de 0 a 100. En los ensayos considerados de mayor calidad metodológica, la reducción se acercó a los diez puntos, una magnitud que los autores consideran similar a la observada con algunos analgésicos de uso habitual.
Además del alivio del dolor, el suplemento mejoró la calidad del sueño, un aspecto especialmente relevante en este tipo de pacientes. «Para muchos pacientes, el dolor no existe de forma aislada y está estrechamente relacionado con la falta de sueño», señala Wu. «La melatonina parece actuar sobre ambos, lo que la hace especialmente útil para las personas que padecen dolor crónico.»
Dosis utilizadas
Las dosis empleadas en los distintos estudios variaron en función de la patología. En pacientes con dolor musculoesquelético crónico, oscilaron entre 3 y 10 miligramos diarios, siendo 3 mg la pauta más frecuente. En el dolor postoperatorio se utilizaron dosis de entre 1 y 10 mg, con mayor frecuencia entre 5 y 6 mg. En la mayoría de los casos, la melatonina se administró poco antes de acostarse.
No obstante, los investigadores no encontraron una relación clara entre la dosis administrada y la eficacia obtenida, por lo que consideran que la evidencia disponible todavía no permite establecer una dosis óptima.
El nivel de alivio del dolor que observamos es comparable al de algunos tratamientos convencionales, pero esto no significa que la melatonina deba sustituirlos
En cuanto a la seguridad, el estudio confirma que la melatonina presenta un buen perfil de tolerancia cuando se utiliza durante periodos inferiores a tres meses. Los efectos secundarios más frecuentes fueron náuseas, mareos y cefalea, aunque su incidencia fue similar a la observada en los grupos que recibieron placebo y no se registraron acontecimientos adversos graves ni signos de dependencia.
Los investigadores piden prudencia
Pese a los resultados prometedores, los autores insisten en que la melatonina no debe considerarse un sustituto de los tratamientos convencionales. «Nuestro consejo no es que la melatonina reemplace todos los analgésicos», afirma Wu. «En cambio, tras consultar con un médico, puede utilizarse como complemento de los tratamientos existentes, especialmente para personas que también experimentan problemas de sueño».
Los investigadores consideran que, en un contexto marcado por la preocupación por el uso prolongado de opioides y otros analgésicos, la melatonina podría incorporarse relativamente rápido como parte de una estrategia integral para el tratamiento del dolor, aunque subrayan la necesidad de realizar estudios de mayor tamaño que confirmen estos resultados.
«El nivel de alivio del dolor que observamos es comparable al de algunos tratamientos convencionales, pero esto no significa que la melatonina deba sustituirlos», concluye Wu. «Más bien, puede ofrecer una opción adicional más segura dentro de un plan integral para el manejo del dolor».