Acostarse temprano tiene más beneficios de los que se pensaban
Un análisis de saliva permite detectar por primera vez si una persona ha dormido lo suficiente
La privación aguda del sueño altera cerca del 10 % de todas las biomoléculas presentes en la saliva
Dormir mal es un problema cada vez más frecuente y con importantes consecuencias para la salud física y mental. Sin embargo, hasta ahora no existía una forma sencilla y objetiva de medir la privación de sueño mediante fluidos corporales. Un equipo de investigadores de la Universidad de Zúrich (UZH) ha dado un paso importante en esta dirección al identificar en la saliva una serie de biomarcadores capaces de detectar la falta de descanso.
El hallazgo, que podría abrir la puerta al desarrollo de pruebas rápidas para evaluar la fatiga, supone un avance relevante tanto para la medicina como para ámbitos relacionados con la seguridad vial y laboral.
El profesor de Farmacología y Toxicología Forense del Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Zúrich, Thomas Kraemer explica: «Nuestro estudio proporciona los primeros biomarcadores directos de la privación del sueño en la saliva en condiciones realistas, un hito para la investigación forense».
Así se hizo el estudio
El estudio incluyó a 20 hombres jóvenes sanos que habitualmente dormían entre siete y nueve horas por noche. Los participantes fueron sometidos a tres condiciones experimentales diferentes: una noche completa sin dormir, cuatro noches consecutivas con solo seis horas de sueño y una situación de control con ocho horas de descanso.
Posteriormente, los investigadores analizaron muestras de saliva mediante espectrometría de masas de alta resolución y aplicaron técnicas de aprendizaje automático para identificar patrones moleculares asociados a la falta de sueño.
Los resultados revelaron que la privación aguda del sueño altera aproximadamente el 10 % de todas las biomoléculas presentes en la saliva.
«Descubrimos que la privación aguda del sueño afecta a aproximadamente el 10 % de todas las biomoléculas de la saliva. El reto consistía en identificar, entre decenas de miles de moléculas, aquellas que indican fatiga de forma fiable. Utilizando tecnología de vanguardia, logramos identificar 10 biomarcadores que cumplen precisamente esa función», señala Michael Scholz, primer autor del estudio.
Estos biomarcadores podrían convertirse en una herramienta objetiva para evaluar el nivel de fatiga de una persona, algo que hasta ahora dependía en gran medida de cuestionarios subjetivos o pruebas de rendimiento.
Prueba rápida de detección
Tras estos resultados, el proyecto entra ahora en una nueva fase destinada a validar los hallazgos en condiciones de vida real.
Los investigadores tienen previsto realizar un estudio internacional a gran escala para comprobar si los biomarcadores identificados son capaces de detectar de forma fiable la privación de sueño en distintos contextos, incluyendo el trabajo por turnos, el consumo de alcohol, la toma de medicamentos y otras situaciones habituales.
El objetivo final es desarrollar una prueba rápida que permita medir la fatiga de forma objetiva mediante una simple muestra de saliva.
«Una prueba de este tipo podría mejorar la seguridad vial y aumentar la seguridad en entornos laborales donde la atención y la concentración son fundamentales», afirma Scholz.
Aunque todavía queda camino por recorrer antes de que esta tecnología llegue a la práctica clínica o laboral, el estudio representa uno de los avances más prometedores en la búsqueda de métodos objetivos para medir la fatiga humana.