Glucosa en sangre

Glucosa en sangreGetty/ Kanowa photography

Tres errores que hacen subir la glucosa y no tienen que ver con las comidas

La glucosa es la principal fuente de energía del organismo y resulta imprescindible para el correcto funcionamiento de músculos, órganos y tejidos. Sin embargo, mantener niveles elevados de azúcar en sangre de forma continuada puede tener importantes consecuencias para la salud.

Los especialistas advierten de que una glucemia en ayunas superior a 126 mg/dL en dos mediciones diferentes constituye uno de los criterios diagnósticos de diabetes. Cuando las cifras se sitúan muy por encima de ese umbral, el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, renales, neurológicas y metabólicas aumenta considerablemente, por lo que es fundamental identificar las causas que pueden estar detrás de esta elevación y actuar de forma precoz.

Sin embargo, no siempre es fácil controlar la glucosa en niveles óptimos. Cada vez son más las personas que aseguran seguir una dieta equilibrada, reducir el consumo de azúcar o controlar los hidratos de carbono y, a pesar de ello, continúan registrando niveles elevados de glucosa en sangre. Según la doctora Irene Narváez, cardióloga y especialista en salud metabólica, la explicación no siempre está en la alimentación. La experta señala que existen otros factores cotidianos que influyen de forma directa en el control glucémico y que con frecuencia pasan desapercibidos. Entre ellos destacan el sedentarismo, la falta de sueño y el estrés crónico.

Pasar demasiadas horas sentado

El primero de los errores, según Narváez, es permanecer largos periodos de tiempo sin moverse. «No te olvides de que el músculo es el mayor consumidor de glucosa de tu cuerpo. Si no lo usas, la glucosa se queda dando vueltas en tu sangre sin que nadie la recoja», explica.

La especialista recomienda interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo con pequeños momentos de actividad física a lo largo del día. «Levantarte cinco minutos cada hora o hacer pequeños snacks de movimiento pueden hacer que tu glucosa baje más que evitar el pan en la cena», asegura.

Falta de sueño

El segundo factor que puede alterar los niveles de azúcar en sangre es la falta de sueño. Acostarse muy tarde, dormir pocas horas o descansar mal tiene un impacto directo sobre distintas hormonas implicadas en el metabolismo. «Cuando esto sucede tu cuerpo libera cortisol y el cortisol le dice a tu hígado que produzca grandes cantidades de glucosa», señala la cardióloga.

Según explica, las consecuencias pueden apreciarse incluso al día siguiente. «Una mala noche de sueño puede empeorar tus cifras de azúcar del día siguiente entre un 30 y un 40%», advierte.

Estrés crónico

El tercer error identificado por la especialista es el estrés mantenido en el tiempo. Además del cortisol, el organismo libera otras hormonas relacionadas con la respuesta de alerta. «Estar muy estresado hace que nuestro cuerpo no solo libere cortisol, sino también adrenalina y noradrenalina, que también son hormonas del estrés y también le dicen al hígado que produzca glucosa de forma descontrolada», explica.

Más allá de la dieta

La doctora Narváez recuerda que el control de la glucosa no depende exclusivamente de la alimentación y anima a revisar otros aspectos del estilo de vida cuando las cifras continúan elevadas pese a seguir una dieta adecuada.

«Si haces las cosas razonablemente bien y aun así tu glucosa no baja, hazte estas tres preguntas: ¿cuántas horas paso sin moverme?, ¿cómo estoy durmiendo? y ¿cuánto estrés tengo?», concluye.

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