El calor puede provocar una bajada de tensión arterial
El calor puede bajar la tensión: cómo prevenir mareos y desmayos
Las altas temperaturas no solo aumentan el riesgo de golpes de calor, también pueden provocar una bajada de la tensión arterial, especialmente en personas mayores, pacientes con hipertensión o quienes toman determinados medicamentos. Los síntomas más habituales son mareos, sensación de debilidad, fatiga o somnolencia y, si no se actúa a tiempo, pueden producirse caídas o desmayos.
Según explica la doctora Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España, el organismo pone en marcha distintos mecanismos para regular la temperatura corporal que favorecen este descenso de la presión arterial.
¿Por qué baja la tensión con el calor?
El calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos cercanos a la piel para facilitar la pérdida de temperatura. Esta vasodilatación reduce la resistencia al paso de la sangre y puede hacer descender la presión arterial.
Además, la sudoración hace que el organismo pierda agua y sales minerales. Si estos líquidos y electrolitos no se reponen adecuadamente, disminuye el volumen de sangre circulante y la tensión puede bajar. Para compensarlo, basta con mantener una buena hidratación y una alimentación equilibrada, sin necesidad de recurrir a bebidas especiales en la mayoría de los casos.
Quiénes tienen más riesgo
Aunque cualquier persona puede sufrir una bajada de tensión durante una ola de calor, el riesgo es mayor en:
- Personas mayores
- Pacientes con hipertensión que toman medicación
- Personas con enfermedades cardiovasculares
- Quienes permanecen muchas horas expuestos al calor o realizan ejercicio intenso.
La Fundación Española del Corazón recomienda controlar la tensión arterial al menos dos veces por semana durante el verano.
Seis consejos para evitar la hipotensión
1. Mantener una hidratación constante
Beber agua con frecuencia, aunque no haya sensación de sed, ayuda a compensar las pérdidas por el sudor. Conviene limitar el alcohol, las bebidas muy azucaradas y el exceso de cafeína, ya que pueden favorecer la deshidratación.
2. Optar por comidas ligeras
La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres y frutos secos, aporta minerales como potasio y magnesio, importantes para el funcionamiento cardiovascular. También es recomendable evitar comidas muy copiosas o grasas, que pueden favorecer la sensación de cansancio y mareo.
3. Dormir lo suficiente
Dormir entre siete y nueve horas favorece la regulación de la presión arterial. Las siestas, si se realizan, no deberían superar los 30 minutos.
4. Evitar el sol y los cambios bruscos de temperatura
Es preferible permanecer en lugares frescos durante las horas de más calor y evitar pasar de ambientes muy calurosos a espacios con aire acondicionado excesivamente frío.
5. Adaptar el ejercicio físico
Los expertos desaconsejan hacer deporte al aire libre entre las 12:00 y las 17:00 horas. También recomiendan reducir la intensidad del ejercicio durante los días de temperaturas extremas.
6. Controlar el estrés
El estrés y el calor pueden alterar conjuntamente la respuesta cardiovascular. Incorporar técnicas de relajación, respiración o momentos de descanso puede ayudar a reducir el impacto sobre el organismo.