10 de diciembre de 2022

Salvador Illa y Pablo Iglesias

Salvador Illa y Pablo IglesiasEFE

Los intereses del Gobierno

Madrid quedó confinada a traición por orden de Iglesias: «Sin ninguna duda, adelante»

El Tribunal Constitucional volvió a declarar de inconstitucional el bloqueo de la capital por el modelo de «cogobernanza»

El pasado 9 de octubre del año 2020 el Consejo de Ministros mediante decretazo impuso el estado de alarma, considerado ilegítimo por el Tribunal Constitucional, para confinar, una vez más, a los territorios más afectados.
Madrid, que por esas fechas era una de las comunidades con mayor número de contagios, quedó confinada durante seis meses. Esta decisión la tomó el ex ministro de Sanidad, Salvador Illa, pero, según desvela en su libro, fue el ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, el que le dio ánimos a tomar la decisión: «Sin ninguna duda, adelante».
Según revela Illa, el ex ministro llamó a Iglesias un día antes del encierro porque el presidente, Pedro Sánchez, se lo había pedido expresamente «Antes de llamar a Díaz Ayuso, el presidente me pidió que llamara al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, para recabar su opinión».
Con el decretazo se desmontaron todas las medidas que la Comunidad de Madrid estaba llevando a cabo para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos. Meses más tarde, la Organización Mundial de la Salud comunicó que la estrategia de la comunidad estaba siendo la adecuada.
Esta decisión se tomó el 8 de octubre, un día después de que el Tribunal Suprior de Justicia de Madrid (TSJM) tumbase la propuesta de Illa para cerrar de forma inminente Madrid. Lo mismo pasó con el segundo estado de alarma que inició Sánchez desde sus despachos. Meses después, el Tribunal Constitucional volvía a declarar de inconstitucional el segundo bloqueo de la capital por el modelo de «cogobernanza». Este segundo desliz legal le costó al Ejecutivo la anulación de 220.296 multas por el segundo confinamiento.
Illa, refiriéndose a la reunión previa al decreto, explicó que «decidimos que el presidente haría una llamada a la presidenta Díaz Ayuso con el fin de abordar las alternativas legales para mantener las medidas previstas en la orden que acababa de revocar el TSJ de Madrid por razones no de fondo, sino de mera formulación jurídica para adoptarlas». Según su posición, consideraban que la culpable de la revocación de la orden había sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayudo, por la mala redacción de la orden.

La orden inmediata

El ex ministro de Sanidad explicó en sus memorias del coronavirus lo que sucedió en la conversación con el ex vicepresidente: «Le expliqué a Pablo la situación y las opciones y no me dejó acabar la frase: ‘No tengo ninguna duda de que hay que aplicar el estado de alarma, ministro. Adelante, por supuesto, no podemos echarnos atrás y todo el apoyo, no planteamos ninguna objeción’».
Tras acabar la reunión, a Sánchez no le faltó ni un minuto para ponerse con el proceso. Como no veían claro qué hacer, el presidente del Gobierno llamó a Ayuso y le presentó tres escenarios: «Que la Comunidad de Madrid, como autoridad competente en materia sanitaria, dicte una Orden; Que solicite la declaración del estado de alarma para que sea el Gobierno de España conjuntamente con la Comunidad de Madrid, quien lo declare y ratifique las medidas en cuestión o que sea el Gobierno de España quien declare el estado de alarma, sin necesidad de que se formule previamente una solicitud», las tres con el mismo objetivo: cerrar Madrid.
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