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18 de mayo de 2024

Ilustración: eutanasia

Lu Tolstova

Ley de la eutanasia

Sanidad saca pecho por una ley que mata ya a un español cada 24 horas

Carolina Darias dijo sentirse «orgullosa» de la aplicación que está teniendo la ley de la eutanasia. España, una trágica excepción dentro de la UE

El Gobierno de España ha hecho de la excepción una norma en lo que a la dignidad de la vida se refiere. En palabras de su ministra de Sanidad, el Ejecutivo saca pecho por la implantación que está teniendo su ley de la eutanasia, un proyecto legislativo que ya se cobra la vida de un español cada 24 horas. PP y Vox recurrieron ante el Constitucional una norma redactada sin contar con la opinión de los expertos ni con la alternativa que en 2019 estaban preparando: una ley de cuidados paliativos que habría evitado muchas muertes en nuestro país.
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, comunicó «orgullosa» el pasado miércoles que, desde la aprobación de la ley que permite la eutanasia en nuestro país, hasta el primer semestre de 2022 se habían producido cerca de 180 eutanasias. Es decir, una al día.
Tras presentar los datos como una mera estadística, la ministra defendió que hoy tenemos «una sociedad más justa, más equitativa, más generosa, pero sobre todo más decente. Una sociedad que se ocupa y se preocupa por evitar el sufrimiento de los demás. En definitiva: una sociedad comprometida en la búsqueda de una vida digna para los que viven, pero también para los que mueren. Porque de eso se trata: de dignificar la vida siempre. Y más, en el final de ella».
A esta polémica se le añaden otras como el deseo del Ministerio de Igualdad, dirigido por Irene Montero, de imponer una lista de médicos objetores que señale con el dedo a aquellos profesionales que no practiquen abortos en los hospitales públicos españoles.
La objeción de conciencia es un Derecho Fundamental recogido en la Constitución Española. Además, el Tribunal Constitucional dictó que este acto, precisamente por ser un Derecho Fundamental, no admite legislación alguna que venga a acotarlo o restringirlo.
El pasado 23 de agosto la Comisión de Garantías y Evaluación, que depende de la Generalitat, dio luz verde a la eutanasia de Marin Eugen Sabau, conocido como el Pistolero de Tarragona, que disparó a compañeros de su empresa y a Mossos d'Esquadra mientras huía.
El abogado del acusado sostuvo en diversas ocasiones que los Mossos d'Esquadra le causaron graves lesiones. Por ello, según relató, el ex vigilante de seguridad pidió la eutanasia después de que los médicos afirmasen que «vivía con un sufrimiento físico grave, crónico e imposibilitado, y es consciente de su situación». El caso es que el pistolero no llegó a responder ante los tribunales y sus víctimas no pudieron ser debidamente indemnizadas.

Reacción por la vida

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos denunció las «prisas» que tenía Sanidad por imponer la ley de la eutanasia y dejar aparcada la ley de cuidados paliativos que, en 2019, prometió y aseguró estar llevando a cabo. Además, desde la asociación recuerdan que «los cuidados paliativos consideran al enfermo como un ser vivo y a la muerte como un proceso natural».
El Papa Francisco también se pronunció sobre la eutanasia afirmando que «matar no es humano» y que «lo de matar se lo dejamos a las bestias». Y es que la eutanasia y el suicido asistido violan el principio de dignidad humana recordado en nuestro ordenamiento jurídico.

España, sexto país en aprobarla

Holanda fue en 2002 el primer país del mundo en permitir la muerte de las personas a través de la eutanasia. A partir de ese momento, solo seis países más aprobaron iniciativas similares, España entre ellos.
En el año 2019, una niña holandesa de 17 años decidió poner fin a su vida, con conocimiento y consentimiento de sus padres. Después de convivir varios años con depresión, anorexia y estrés postraumático a causa de los abusos que vivió años atrás, a la joven holandesa le practicaron la eutanasia sin padecer una enfermedad crónica.
Esta decisión fue especialmente controvertida después de que la madre lamentara que «su hija debería haber ingresado en un centro psiquiátrico», pero que «las largas listas de espera se lo impidieron».
Después de Holanda, la eutanasia fue legalizada en Bélgica un mes después; en Luxemburgo en 2009; en Colombia en el año 2014; en Canadá en el 2016, y en España y Nueva Zelanda en el 2021. Por lo que nuestro país fue el sexto país a nivel mundial en aprobar esta ley.
Si el Ministerio de Sanidad tuviese más en cuenta los cuidados paliativos y los servicios que dan 24 horas al día, todas las personas podrían acabar su vida de una forma digna y rodeadas de las personas más queridas. Y lo más importante, de forma natural.

Diferencia entre eutanasia y suicidio asistido

La diferencia principal entre la eutanasia y el suicidio asistido es, básicamente, quién administra el fármaco. En el caso de la eutanasia es el personal sanitario el que se encarga de administrar el medicamento que acabará con la vida del paciente. En cambio, el suicidio asistido es el propio paciente quien se suministra el fármaco que los médicos le han proporcionado y se provoca la muerte.
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