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Héctor Martínez

Formación y dignificación de la enfermería: clave para el futuro del cuidado de los enfermos

La Jornada Mundial del Enfermo nos recuerda el compromiso moral y social de garantizar una atención digna y de calidad a quienes sufren

Doctor y paciente

Doctor y pacientePexels

Cada 11 de febrero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo, una efeméride instituida en 1992 por San Juan Pablo II con el propósito de recordar la necesidad de atender con amor y profesionalidad a quienes padecen enfermedad y sufrimiento. Es un día para reflexionar sobre la importancia de la vocación sanitaria, especialmente la de los enfermeros, quienes, en su contacto directo con el paciente, encarnan el verdadero sentido del servicio y la entrega al prójimo.

Sin embargo, esta vocación se enfrenta hoy a una crisis estructural que amenaza la calidad de la atención sanitaria. La escasez de enfermeros, las altas previsiones de jubilación, el abandono de la profesión y el envejecimiento de la población componen un escenario preocupante que urge a la búsqueda de soluciones. Entre ellas, la formación y la mejora de las condiciones laborales surgen como pilares ineludibles.

Déficit que compromete la atención sanitaria

España cuenta actualmente con 345.969 enfermeros, según datos del INE recogidos en el informe, presentado recientemente por el Ministerio de Sanidad, «Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España, 2024». Sin embargo, la proporción de profesionales sigue siendo insuficiente. Con 6,3 enfermeros por cada 1.000 habitantes, nos situamos muy por debajo de la media de la Unión Europea (8,5 enfermeros por cada 1.000 habitantes). Para alcanzar el promedio comunitario, sería necesario incorporar 100.000 enfermeros adicionales, lo que, al ritmo actual, tomaría entre 22 y 29 años.

Este panorama se agrava ante la inminente jubilación de un importante sector de la profesión. El 18,6 % de los enfermeros españoles tienen más de 55 años, lo que significa que en la próxima década podrían retirarse hasta 64.000 profesionales, según datos de la OCDE. En paralelo, el 39,4 % de los enfermeros encuestados por el Ministerio de Sanidad manifiesta su intención de abandonar la profesión en los próximos diez años. La razón expresada por el 92,7 % de ellos son motivos laborales.

La escasez de personal ya tiene consecuencias palpables en la atención sanitaria. El 64,3% de los enfermeros considera que la falta de recursos humanos dificulta la provisión de cuidados de calidad, y el 67,7 % ha presenciado incidentes sanitarios graves al menos una vez por semana.

Envejecimiento y cronicidad

El problema se agrava con el envejecimiento de la población. En 2024, la población mayor de 64 años superaba los 10 millones de personas en España, según el INE. Además, los octogenarios ya representan el 6 % del total, en un proceso de envejecimiento que irá en aumento. Esta situación incrementará la demanda de cuidados, especialmente en el manejo de enfermedades crónicas y el cuidado domiciliario.

La combinación de una pirámide demográfica cada vez más envejecida y la falta de enfermeros plantea un reto sin precedentes. Si no se toman medidas urgentes, la calidad de la atención a los enfermos estará en riesgo.

Mejorar la formación y las condiciones

Para revertir esta situación, es imprescindible adoptar medidas que dignifiquen la enfermería y retengan el talento. En primer lugar, la formación debe estar alineada con un itinerario homogéneo de competencias que permita a los enfermeros actuales y futuros formarse, especializarse y crecer a lo largo de su vida laboral. Actualmente, el 71,4 % del personal de enfermería considera prioritaria la implantación de un modelo de formación más estructurado dentro del Sistema Nacional de Salud.

Si bien el 59,5 % de los enfermeros ha realizado un máster y el 1,9 % ha alcanzado el grado de doctor, el reconocimiento de la especialización sigue siendo escaso. Solo el 9,5 % de los enfermeros especialistas trabajan con contrato de especialista, lo que desincentiva la formación avanzada. Apostar por itinerarios formativos claros y por el reconocimiento efectivo de las especialidades es crucial para aumentar la motivación y la calidad asistencial.

En segundo lugar, las condiciones laborales deben mejorar significativamente. La temporalidad sigue siendo elevada: el 33,7 % de los enfermeros generalistas tiene contrato temporal, cifra que disminuye al 22,3 % en los especialistas. Además, las diferencias salariales entre comunidades autónomas siguen siendo notables, con sueldos que oscilan entre los 1.647 euros en Cantabria y los 3.318 euros en Canarias. La estabilidad contractual, una retribución justa y la posibilidad de desarrollo profesional deben ser prioritarias en la agenda política y sanitaria.

Un compromiso ineludible

La Jornada Mundial del Enfermo nos recuerda el compromiso moral y social de garantizar una atención digna y de calidad a quienes sufren. Para lograrlo, es fundamental reforzar la formación y las condiciones de los enfermeros, porque ellos son quienes están en la primera línea del cuidado del paciente.

En palabras de San Juan Pablo II, «cuidar del que sufre no es solo una obligación profesional, sino un acto de amor y de humanidad». Hoy, más que nunca, necesitamos que esa entrega sea reconocida, fortalecida y garantizada a través de una apuesta decidida por la formación y la mejora de las condiciones laborales. Porque cuidar de los enfermeros es, en definitiva, cuidar mejor a los enfermos.

Héctor Martínez es Alumni CEU y CEO del grupo educativo 'Metrodora'

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