Fundado en 1910
Una joven, controlando su peso en una báscula

Una joven, controlando su peso en una básculaPexels

Un estudio alerta del auge en internet de comunidades que alimentan la anorexia y bulimia

El trabajo revela que el 50 % de los artículos se han publicado entre 2016 y 2020, lo que refleja un interés creciente por un fenómeno que, lejos de desaparecer, se adapta a nuevas plataformas como TikTok, Reddit o Twitter

Las comunidades virtuales que promueven la anorexia y la bulimia como estilos de vida, conocidas como pro-Ana y pro-Mia, siguen creciendo en internet y representan un riesgo grave para la salud física, mental y social de quienes participan en ellas, especialmente adolescentes y mujeres jóvenes.

Así lo advierte un estudio de la Universidad de León (ULe) al que ha tenido acceso EFE que propone medidas educativas como principal vía de prevención frente a estos trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

La investigación, firmada por la profesora Carmen Vizoso-Gómez y publicada en la revista Contextos Educativos, analiza 38 estudios científicos sobre estas comunidades, seleccionados tras una revisión sistemática en bases de datos internacionales como Web of Science, Scopus y ERIC.

El trabajo revela que el 50 % de los artículos se han publicado entre 2016 y 2020, lo que refleja un interés creciente por un fenómeno que, lejos de desaparecer, se adapta a nuevas plataformas como TikTok, Reddit o Twitter.

Imágenes de delgadez extrema

Según Vizoso-Gómez, las comunidades pro-TCA no solo banalizan los riesgos de la anorexia y la bulimia, sino que las presentan como formas válidas de vida, reforzadas por imágenes de delgadez extrema, consejos para restringir la alimentación y mensajes que asocian el control del cuerpo con el éxito, la perfección o la pertenencia a un grupo.

«Se construyen identidades colectivas que ofrecen apoyo emocional y social, pero que también perpetúan conductas autodestructivas», advierte la autora.

El estudio constata que la mayoría de los contenidos se difunden en webs, foros y blogs, aunque las redes sociales han ganado terreno.

En plataformas como TikTok o Twitter, los hashtags como #proana o #thinspo permiten acceder a estos contenidos, aunque muchos usuarios evitan etiquetas explícitas para eludir la moderación.

Mujeres jóvenes, pero también hombres

A pesar de los intentos de censura, muchas de estas comunidades persisten y se reinventan.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que muchas personas que participan en estas comunidades nunca han recibido tratamiento para su trastorno, y que incluso quienes están en proceso de recuperación pueden sentirse atraídas por estos espacios.

Además, aunque predominan las mujeres jóvenes, también se han identificado hombres y personas mayores de 50 años entre los usuarios.

Frente a este panorama, Vizoso-Gómez propone una estrategia basada en la educación y la alfabetización mediática. «La censura puede ser contraproducente. Es más eficaz enseñar a identificar los mensajes engañosos y promover el pensamiento crítico», señala.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas